Cual Era La Comida De Los Mayas?

Cual Era La Comida De Los Mayas
La base de la alimentacin maya fue el maz, ingrediente que tambin supieron aprovechar para hacer bebidas (como el atole). Usando su pasta (nixtamal, palabra azteca para una masa de maz hecha con cal) cocinaban alimentos como los tamales y tortillas,

En cuanto a los tamales, estn compuestos por una pasta de maz que contiene una mezcla de carne, vegetales o ambos. Todo lo anterior se envuelve dentro de hojas de maz u otra planta. Entre las tcnicas gastronmicas para cocinar los alimentos predomin el pibil, que es el horneado bajo tierra. Otros alimentos importantes fueron los derivados del cacao : de su semilla se obtiene una pasta para elaborar una bebida (chocolate o xocolatl en nahuatl) preparada con agua, pues no haba ganado que pudieran dar leche.

No acostumbraban beber agua sola, el agua se mezclaba con derivados del maz, frutas y otros ingredientes. El balch (bebida alcohlica fermentada) usado en las ceremonias se elaboraba con la corteza del rbol balch ( Lonchocarpus violaceus ), agua y miel.

El sakab, que era tambin ceremonial, se elaboraba con maz y se endulzaba con miel. En las variantes y diversas formas de preparacin de las bebidas del maz encontramos el origen del pozole, el atole y el pinole. Todas esas bebidas se tomaban en jcaras y se transportaban en guajes o calabazos (en maya ch).

Otros productos muy consumidos eran: la chaya (planta similar a la ortiga que es muy rica en vitaminas), el chicle (que se extraa del chicozapote) y la sal (que extraan del mar rudimentariamente), la calabaza (de la cual se consuman sus frutos, sus semillas (“pepitas”) y su flor, el chile habanero y el frijol.

¿Cuál es la comida tipica de la cultura maya?

Cochinita Pibil – Este es uno de los platillos más sonados dentro de la Riviera Maya pues es muy representativo de la cultura Yucateca. El cual trata de carne de cerdo adobada en achiote, envuelta en hoja de plátano que es cocinada tradicionalmente dentro de un horno de piedra. Cual Era La Comida De Los Mayas

¿Qué comian los mayas y cómo se vestian?

Los mayas: vestimentas que inspiran Cual Era La Comida De Los Mayas Los mayas: vestimentas que inspiran Cual Era La Comida De Los Mayas La civilización maya esconde más que estructuras impresionantes: es una cultura llena de colores y vida. Para los mayas, el propósito de la vida era servir para algo más grande. Los animales y las plantas eran sus hermanos y vivían para la tierra. Sus artesanías son un ejemplo de fascinación y curiosidad por aquello que les rodeaba, la comida era un ritual de agradecimiento, sus “decoraciones” eran símbolos para el buen agüero y sus prendas eran tributos a la naturaleza.

Los mayas encontraban lugar para todo en el cosmos, diseñando sus valores desde el arte. El mejor ejemplo era su forma de vestir, donde cada prenda era distinta dependiendo de su significado y su uso. Los gobernantes utilizaban plumas de quetzal, colibríes y otras aves, que denotaban su gloria a través de la belleza de estas piezas únicas.

Los guerreros recreaban el camuflaje del jaguar, mediante pieles y tintes, y los sacerdotes vestían prendas largas que dependiendo de la celebración que se acercaba dependia el color. Los mayas no solo creían que todo tiene un lugar en el cosmos, sino que les importaba darle un lugar a las cosas.

  1. Sus diseños de prendas, basados en estos valores no solamente distinguían al individuo, sino que también le daban un lugar, una identidad.
  2. Buscaban plasmar cada una de sus creencias en su vestimenta y tradiciones, desde venerar y adorar a sus dioses para tener un acercamiento con ellos, hasta agradecerle a la naturaleza con rituales largos que le daban nacimiento a costumbres que capturan la imaginación moderna.

Cómo vestían los mayas Las mujeres mayas solían usar faldas largas y camisas amplias de algodón, muchas bordadas con flores, que cubrían con pañuelos de colores para tapar sus hombros. Mientras que los hombres vestían un calzón llamado “patí” con el pecho descubierto.

  1. La nobleza usaba atuendos y bordados con piedras y plumas.
  2. Solían utilizar todo tipo de complementos lujosos que los distinguían de las clases inferiores.
  3. La clase alta utilizaba joyería y oro como complemento.
  4. En la actualidad todavía podemos encontrar la herencia de su glorioso pasado.
  5. En Mérida y Chiapas aún converge el mundo occidentalizado con el pasado maya.

A través de los años se han entrelazado en un mundo contemporáneo que busca un movimiento trascendental, pero la cultura maya se ha mantenido, creando una sociedad mestiza. Se han apegado a sus creencias religiosas, con estilos más apegados a las antiguas tradiciones y venerando y adorando a sus dioses. Cual Era La Comida De Los Mayas Cual Era La Comida De Los Mayas Para Yakampot la memoria es un acto de convergencia y consciencia sobre el pasado, presente y futuro, por ello c olaboramos con productores locales y grupos de artesanas de Chiapas y Estado de México, quienes plasman su legado en cada prenda creando una convergencia entre pasado, presente y futuro a través de la moda.

Buscamos ser un puente entre nuestras raíces mexicanas y la moda del día a día. Aprender las enseñanzas de nuestros ancestros nos ayuda a reinventar nuestro presente. Es por esto que no solamente nos parece importante mantener diseños, sino también tradiciones, historias y valores. Yakampot se sostiene sobre creencias ancestrales y busca darle un nuevo lugar en el presente.

Queremos promover el patrimonio de México a través de diseños inspirados en elementos icónicos de la indumentaria tradicional. Conservar una memoria colectiva en la que se han tejido historias que dan sentido a nuestro desarrollo y experiencia con el mundo. Cual Era La Comida De Los Mayas ¿Código de Descuento? Enter your discount code here ✔️ Descuento encontrado, se aplicará en el checkout. No se encontró el código de descuento The discount code cannot be applied to the cart. Please ensure the cart meets the requirements to apply this discount code. Ingresa un código válido. Los descuentos no se pueden combinar : Los mayas: vestimentas que inspiran

¿Qué frutas y verduras comian los mayas?

Evidencia etnohistórica y paleoetnobotánica de cultivo de alimentos básicos – Los estudios paleoetnobotánicos consisten en el examen de los residuos micro y macro vegetales encontrados dentro de unidades delimitadas de tierra tomada de un contexto arqueológico. ​ Los residuos macro se separan de la tierra a través de un proceso de flotación, mientras que los residuos micro se extraen químicamente de las muestras de flotación.

  • ​ Los restos arqueológicos de plantas más antiguos dentro de la región maya son de Cuello, Belice, y sitios de antes del periodo Preclásico.
  • La mayoría de restos vegetales son del Preclásico y Postclásico, y permiten a los investigadores discutir sobre los patrones de subsistencia que giran en torno a las plantas domesticadas y salvajes o parcialmente cultivadas.

La información sobre el periodo Clásico, el periodo más estudiado para la civilización maya, proviene de los sitios Cobá, Cerén, Dos Pilas, Wild Cane Cay, Copán, Tikal y Río Azul, ​ Este grupo de sitios también permite visualizar diferencias regionales basadas en el entorno y el acceso a recursos locales, como la vida acuática y marina.

  1. ​ La dieta de los antiguos mayas se centraba en cuatro cultivos principales (alimentos básicos): maíz, cucurbita, legumbres (normalmente Phaseolus vulgaris ) y chile,
  2. Las tres primeras variedades son comúnmente conocidas en Norteamérica como las ” tres hermanas ” y, cuando se incorporan a una dieta, se complementan entre sí para proporcionar los nutrientes necesarios.

​ De entre las tres, el maíz era el componente central de la dieta de los antiguos mayas y ocupaba un lugar destacado en la ideología y mitología maya, La evidencia arqueológica sugiere que el Chapalote-Nal-Tel era la especie dominante; sin embargo, parece que también se explotaron otras especies.

​ El maíz se utilizaba y se comía de distintas maneras, pero era siempre nixtamalizado, La nixtamalización (término derivado de la palabra para proceso en náhuatl ) es un procedimiento en el que se remoja el maíz y se cocina en una solución alcalina, Esto libera niacina, una vitamina B necesaria (vitamina B3) que previene la pelagra y reduce incidentes por deficiencia de proteína,

Una vez nixtamalizado, el maíz era normalmente molido en un metate y preparado de diversas maneras. Las tortillas, que se calentaban en un comal y se utilizaban para envolver otras comidas (carne, frijoles, etc.), eran comunes y son quizás la comida mesoamericana precolombina mejor conocida.

Los tamales constan de una masa de maíz, a menudo con relleno, que se envuelve en una cáscara de maíz y que se cuece al vapor. Tanto el atole como el pozole eran platillos a base de agua parecidos a las gachas que se preparaban mezclando maíz molido (pelado) con agua. El atole era más denso y se utilizaba como bebida, mientras que el pozole tenía granos grandes enteros de maíz incorporados a un caldo de pavo.

Aunque estos platos podrían ser consumidos sin nada más, se añadían otros ingredientes para diversificar el sabor, incluyendo chiles, cacao, cebollas salvajes y sal, Junto con el maíz y las frijoles, tanto domésticos como salvajes, se empleó la calabaza, hecho que es evidente a partir de los restos encontrados en Joya de Cerén, El Salvador,

  1. ​ Un punto de vista alternativo es que la manihot esculenta era el alimento básico de fácil crecimiento de los antiguos mayas y que el maíz era venerado porque era más difícil hacerlo crecer.
  2. ​ Este planteamiento estuvo basado en la incapacidad del maíz de cubrir las necesidades nutricionales de las áreas mayas densamente pobladas.

La manihot pudo cubrir aquellas necesidades. Hay poca evidencia para este planteamiento, ya que la manihot tuberosa raramente sobrevive en el registro arqueológico ; no obstante, recientes descubrimientos en ceniza volcánica en Joya de Cerén, sitio al sur del territorio maya en El Salvador, podrían servir como evidencia, Se cultivaron varios tipos diferentes de frijoles, incluyendo pinto, rojo y negro. Los antiguos mayas también cultivaron árboles para acceder a los alimentos que crecían en estos, como tomate, chile, aguacate, nogal maya, guayaba, guanábana, mamey, papaya, piña, calabaza, camote, y Xanthosoma,

​ La chaya se cultivó para obtener sus hojas verdes. El chayote se cultivó para obtener su fruta y sus brotes verdes tiernos se utilizaron como vegetal. Varias hierbas se cultivaron y utilizaron, incluyendo la vainilla, el epazote, el achiote (y la semilla de achiote ), la canella, hoja santa ( Piper auritum ), hojas de aguacate, ajo sacha, orégano mexicano, y pimienta,

Aunque los residuos paleoetnobotánicos han demostrado que todos los grupos mayas utilizaron estos cultivos de alguna forma, es claro que las estrategias de subsistencia que emplearon fueron diferentes. Por ejemplo, algunos campos se plantaban lejos de las viviendas mientras que otros eran adyacentes a las casas.

¿Qué era lo que hacían los mayas?

Practicaban el comercio de mercancías con pueblos vecinos y en el interior del imperio. Se levantaron pirámides, templos y palacios, demostrando un gran avance arquitectónico. La artesanía también se destacó: hilado de tejidos, uso de tintas en tejidos y ropa.

¿Cuál es el animal sagrado de los mayas?

De mayas y jaguares – De origen incierto, los mayas fueron una civilización que se extendió por la península de Yucatán: Campeche, Tabasco y Quintana Roo. Con el tiempo, llegaron a Chiapas, Honduras, El Salvador, Belice y Guatemala. Para los mayas, como para otras culturas mesoamericanas, el jaguar — balam— es considerado un animal sagrado por sus grandes cualidades.

¿Qué animales consumían los mayas?

Los Maya cazaban guajolote, pecari, pescado, agutí, y venado. Los Maya cazaban animales para alimentar a sus familias. Por ejemplo, 1 venado alimentaba 22 personas.

¿Qué tomaban los mayas?

El balché era y es la bebida sagrada por excelencia de los mayas, la consumida en todas las ceremonias mayas.

¿Qué idioma hablan los mayas?

El Sistema de Información Cultural (SiC), con el afán de mejorarse, pone a tu disposición este subsistema de notificación para que nos ayudes a corregir, completar y mejorar la información que brindamos. De antemano te agradecemos el tiempo que te lleve indicarnos tus observaciones. Descripción El nombre maya, empleado históricamente por la población mexicana, designa a un grupo indígena y a su lengua. Dicho nombre es la forma castellanizada de maaya, cuyo origen y significado no han sido esclarecidos. Los hablantes de maya llaman a su lengua maaya t´aan, que significa el que habla maya,

Este grupo indígena se nombra a sí mismo maya´ winik que significa hombre maya, Si bien la lengua maya o maayat’aan, como la conocen sus hablantes, es la segunda agrupación lingüística (después del náhuatl) más hablada en el país, con 795,499 hablantes, esto no quiere decir que no se encuentre en riesgo de desaparición.

Actualmente todas las lenguas indígenas nacionales se consideran en peligro de desaparición, solo varía su grado de riesgo, la lengua maya está considerada como una lengua cuyo riesgo de desaparición no es inmediato. La lengua maayat’aan pertenece a la gran familia maya, solo posee una variante y se ubica geográficamente en los Estados de Yucatán y Campeche.

  1. Hablantes de lengua maayat’aan trabajaron en la construcción de una norma de escritura oficial, la cual ha sido publicada recientemente, por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas.
  2. Genealogía La lengua maya pertenece al grupo yucatecano de la familia lingüística maya.
  3. Asentamiento histórico El área históricamente ocupada por los mayas se localiza en la península de Yucatán.

La lengua maya se habla en Campeche (13 municipios), Quintana Roo (siete municipios) y Yucatán (106 municipios). En esta área el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI), a través del XII Censo General de Población y Vivienda 2000, identificó 4,722 localidades, en cada una de las cuales 5% o más de la población habla maya; en estas cartas se representan 1,108 localidades, donde 20 personas o más hablan lengua maya.

¿Dónde dormían los mayas?

Imprimir esta página Resumen La vivienda “típica” de los mayas al igual que el hábito de dormir en hamaca son herencias de la colonización española en la península de Yucatán. En este trabajo se explica porqué dicha vivienda rural transita, a gran velocidad, de un espacio compartido colectivo a uno fraccionado y jerarquizado, gobernado por la idea de intimidad. El ámbito doméstico es una construcción cultural a través de la cual las personas organizan sus relaciones con el mundo de los objetos, con su entorno, con la realidad social externa y con los otros. Por ello, la acelerada sustitución de la hamaca por la cama revela una dimensión subjetiva de sus habitantes, una necesidad sentida de adecuar el espacio doméstico a una nueva autoimagen y conforme a los progresos tecnológicos disponibles en el nivel macrorrregional. El cambio de los hábitos de dormir, dejar la hamaca por la cama, es un proceso cultural complejo, acompañado de una paulatina subordinación de algunas tradiciones locales comunitarias a los valores del capitalismo; y de una nueva división del trabajo de la familia nuclear y de la superación personal, propios de la modernidad. Palabras claves: ámbito doméstico, espacio doméstico, vivienda, hamaca, mayas, Yucatán, privacidad, local-global.

La vida social no puede ser explicada sociológicamente si no se estudian las formas a través de las cuales esa vida social se recrea a sí misma en la cotidianidad. Michel Maffesoli (2000)

Introducción En la actualidad casi en todos los países de Occidente la cama es el objeto más utilizado para dormir, aunque no siempre fue así (Dibie, 1999). Dormir y descansar son actividades vitales para el hombre; para ese propósito diseñó los objetos apropiados según las condiciones del medio ambiente que lo rodeaban.

La forma y la costumbre históricas de dormir hablan, pues, de la cultura profunda de un pueblo. Por ejemplo, en algunas comunidades étnicas del planeta, la hamaca no sólo era (o es aún) utilizada para descansar y dormir, sino que tenía (o tiene) un valor simbólico, ya fuera al momento del nacimiento, de la boda o de los rituales funerarios.1 Por lo tanto, un estudio del modo de dormir, ya sea en cama o en hamaca, puede incluir varias dimensiones de la cultura: el estatus social, los avances tecnológicos o los rituales, entre otras, las cuales no serán tocadas sino de manera tangencial.2 Quiero analizar, en concreto, los dos caminos que recorre la hamaca en Yucatán y sus repercusiones en la vida diaria.

El de llegada y el de salida —aún inconcluso—. La cotidianidad en los pequeños poblados, tanto como en las ciudades, está intrincadamenterodeada de objetos diversos que simbolizan el pasado o el futuro. No es ninguna casualidad que entre la población rural los objetos domésticos rústicos tiendan a ser reemplazados por otros en teoría más sofisticados y confortables.

  1. El consumo es un indicador indiscutible de una cultura local.
  2. ¿Por qué hasta ahora la cama gana terreno a la hamaca? Trato de responder esta pregunta y así explico hasta dónde ha calado la modernidad y sus consecuencias prácticas entre los pobladores de esta región, y lo hago en el entendido de que la modernidad no es el resultado lineal e ineluctable en la cultura de la modernización socioeconómica, sino el entretejido de múltiples temporalidades y mediaciones sociales, técnicas, políticas y culturales.

Es materia de debate, pero por lo general se acepta que en las últimas décadas en México se ha asistido a la desintegración de las comunidades y de las colectividades tradicionales.3 Impera ya entre sus habitantes una idea de tradición muy asociada con lo rústico, lo poco procesado y hasta lo atrasado, mientras que lo moderno está vinculado con lo elaborado, lo nuevo, lo mejor.

  1. El consumo de los llamados campesinos, en consecuencia, se ha volcado hacia los productos industrializados.
  2. Claro que dicha desintegración es un proceso complejo que no ocurre ni parejo ni a la misma velocidad en todo el país.
  3. De manera concomitante, la construcción de esquemas originales de integración social pasa por la normalmente lenta construcción de identidades alternativas, las cuales constituyen la suma de choques entre viejos y nuevos valores, lealtades tradicionales y novedosas formas de solidaridad grupal, creación de inexistentes campos de acción, de necesidades y hábitos, etcétera.

El ámbito doméstico (vivienda y solar) revela con nitidez el proceso referido. Es uno de esos espacios microscópicos dondepodemos observar el cambio sociocultural complejo que revoluciona la vida de los habitantes rurales o urbanos. Por tal razón centraré el presente análisis en uno de los objetos clave de este lugar de convivencia: la hamaca.

El espacio doméstico es una de las construcciones culturales mediante las cuales las personas, a partir de su propia posición, tienen la posibilidad de organizar sus relaciones con el mundo de los objetos, con la realidad externa y con los otros. Puede entenderse que el ámbito doméstico es una construcción cultural que permite a las personas organizar su relación con el heterogéneo mundo de los objetos y de los otros (Pellegrino, 2000).

Por ello, el estudio de uno de los objetos de una vivienda, componente central del espacio doméstico rural, nos revela los delgados hilos que ligan lo local y lo global, lo tradicional y lo moderno. Pensar el espacio doméstico rural, a partir de la experiencia del sujeto y su subjetividad implica privilegiar la acción social antes que las clásicas ideas de los agregados, con la salvedad de que la referencia a la acción social no es sinónimo de acción racional o instrumental, sino una acción espontánea y cotidiana.

  1. Con fines analíticos, aíslo y selecciono dichas acciones, porque son las que rehacen los vínculos sociales en general y porque es por medio de ellas como se mantiene viva una cultura (Berger y Luckmann, 1991).
  2. Sería un lugar común decir que la población de Yucatán ha cambiado su manera de vestir, de comer, de habitar, y que se había resistido a modificar la manera de dormir, si no se intentara una explicación de tal proceso.

En las últimas décadas, los hábitos de dormir y descansar de los yucatecos han variado con la misma celeridad que las formas de cocinar (con estufas de gas), de lavar (mediante lavadoras eléctricas), de tomar Coca-cola (en vez de limonada); en fin, con el empleo de objetos provenientes de la industria global.

De cara al consumo, el espacio doméstico rural adquiere inusuales dimensiones, funciones y significados, no sólo económicos sino culturales. En esta entidad federal, cuatro de cada cinco personas viven en ciudad. En el año 2000, de un total de 1 658 210 yucatecos, 42% se concentraba en Mérida, la ciudad capital, y sólo 18.7% habitaba en localidades de 1 a 2 499 personas, o sea, poblados oficialmente conocidos como rurales.

No obstante, es difícil establecerde manera rigurosa la frontera urbano-rural, pues los estilos de vida en la ciudad y en el campo no son tan contrastantes como en el pasado. Al igual que otras colectividades, la de los yucatecos jamás ha permanecido estática; desecha e inventa tradiciones perpetuamente y la tradición de dormir en hamaca es un ejemplo de tantos.

  1. Dormir en hamaca es una de las múltiples herencias que dejó la colonización española en la península de Yucatán.
  2. La hamaca, tan popular en las tierras del caminante del Mayab, no es prehispánica ni de origen maya; provino del Caribe, y su adopción por parte de la población maya propició una gran revolución en el diseño del espacio interior y la estructura de sus viviendas: el advenimiento de la vivienda maya típica tal como es conocida.

Lo que sin duda es original del presente estudio es que revela hasta dónde ha calado la idea de guardarse de la mirada de los otros miembros de la familia, la necesidad de privacidad, entre quienes durante siglos habían privilegiado el valor comunitario sobre el individuo.

Muchas investigaciones antropológicas, en última instancia, asumen a la modernidad como una amenaza para las tradiciones (Heelas, Lash y Morris, 1996).4 Sin embargo, pienso que la oposición moderno versus tradicional es falsa en esencia, porque lo que es moderno en algún momento se vuelve tradicional, de otro modo no habría historia.

Trato, entonces, al seguir a Luke (1996), de no reificar una lucha entre tradicionalidad y modernidad, y me centraré en el análisis de cómo una tradición pierde jerarquía pero no desaparece frente a los embates de la modernidad social. Coincido con Berman (2001) cuando afirma que los entornos y las experiencias modernos atraviesan todas las fronteras de la geografía y la etnia, de la clase y la nacionalidad, de la religión y la ideología: se puede decir que, en este sentido, la modernidad une a toda la humanidad.

  1. Además, el mundo de la vida cotidiana no sólo se da por establecido como realidad por los miembros dela sociedad en el comportamiento subjetivamente significativo de sus vidas, también origina pensamientos y acciones sustentados por dicho entorno cultural: la modernidad.
  2. El fenómeno de la modernidad y la globalización (universalización), aunque representa un avance de la humanidad, constituye al mismo tiempo una especie de sutil destrucción de las culturas tradicionales y de lo que algunos autores llaman el núcleo creativo de las grandes culturas, ése sobre el cual se interpreta la vida: el núcleo ético y mítico de la humanidad (Frampton, 1998).

Uno de los valores que de forma velada propagan tanto la modernidad como la globalización económica es el individualismo y, en el ámbito doméstico, éste se expresa como una necesidad de espacios de privacidad. Tal insistencia en la idea de la libertad individual ya recorrió varios siglos de la historia occidental (Béjar, 1988).

  • En México, bien sea en la certidumbre religiosa o en el discurso político del liberalismo (del siglo XIX en adelante), el individuo ha sido la unidad básica, que asegura la preservación y la prosperidad de nuestra sociedad.
  • Por ende, en teoría, el individuo (y no la colectividad) es quien ha de resolver —frente a Dios o frente al Estado— el enigma de su destino en la sociedad.

No obstante, en Yucatán la población rural apenas ha comenzado a regir sus acciones consuetudinarias con base en un criterio de tipo individual 5 y, mucho más recientemente todavía, ha descubierto el valor de la privacidad en el seno de su morada. Por ello mantiene una visión ambivalente de la modernidad y sus tradiciones.

  • Por último, antes de entrar en materia debo añadir una explicación respecto de la metodología seguida para llevar a cabo este estudio.
  • No hubo un proyecto de investigación específico, con preguntas concretas sobre el uso de la hamaca y la cama entre la población yucateca; sin embargo, como corolario de mi trabajo de campo realizado en Yucatán de 1998 a 2002, 6 percibí esta nueva tendencia y me interesó ponderar sus alcances en la vida social y cultural de los habitantes rurales del Yucatán de hoy.

Primera parte Habitar y dormir son acciones sociales diferentes, pero íntimamente ligadas entre sí. En este apartado subrayaré algunos de los rasgos más sobresalientes que caracterizaron un modo de habitar y de dormir de la población maya de esta región de México.

No conté con fuentes históricas de primera mano, así que revisé el trabajo de varios autores especializados, por ejemplo Wauchope (1938). Pese a que varios investigadores se han preocupado por estudiar el acelerado proceso de alteración que la vivienda maya ha sufrido durante las últimas décadas (Rangel, 1980; Chico Ponce de León, 1995; Tello Peón, 1992, Baños 2001), todavía hace falta un estudio más concienzudo que nos permita entender cómo sobrevivió tantos siglos hasta convertirse en uno de los arquetipos nacionales.

La vivienda durante la conquista y la colonia. Según Quezada, cuando los españoles llegaron a Yucatán, el cuchcabal era la entidad que permitía el control de la vida política del conjunto de los señoríos que lo integraba. Uno de los asentamientos poblacionales era prácticamente la capital y ahí residía el halach huinic, o autoridad suprema.

  1. La distribución espacial de la población dentro de un señorío era dispersa, no había límites territoriales nítidos ni precisos entre las esferas de poder y administrativas en el cuchcabal (Quezada, 1993, 81-82).
  2. El cuchcabal, claro está, era un orden social y político (gobierno, normas, jerarquías, rituales, castigos) de una naturaleza cultural incomprensible para los españoles.

De abajo hacia arriba, estaba integrado por el cuchtel o unidad básica, que eran caseríos; por el batabil que se componía de un conjunto de estas unidades sujetas a un batab o cacique y el cuchcabal propiamente dicho, sujetas a un halach huinic. Los españoles desarticularon el cuchcabal y aprovecharon la demarcación espacial del batabil como base para la formación de los pueblos coloniales (Quezada, 1993, 38-40).

  1. El proceso de conquista llevado a cabo por los españoles en estas regiones significó la imposición de conceptos sobre la tenenciade la tierra, una nueva forma de tributación e inusuales ritmos de las actividades económicas y sociales, en el contexto de los poblados emergentes.
  2. La cultura española, si bien no arribaba aún a la llamada era industrial, impuso sus conceptos de tiempo y espacio, diferentes de los de los mayas, por ejemplo un calendario romano y una idea de espacio urbano y rural.

Así, desde el inicio del régimen colonial, al crear asentamientos humanos, los españoles solían dividir la tierra disponible en solares, ya fuera dentro de la traza o en las áreas llamadas barrios de indios, según el número de encomenderos españoles ahí asentados, con lo cual, simbólicamente, pasaban a formar parte del reino español.

  • Por desgracia, un trabajo clásico sobre la vivienda maya llevado a cabo a principios de los años treinta no aporta datos sobre la distribución interna de la vivienda maya prehispánica (Wauchope, 1938).
  • Los arqueólogos citados por este autor coinciden en que mucho antes de la llegada de los españoles a Yucatán la vivienda maya tradicional no contenía sitios privados para ninguno de sus miembros.

No obstante, parecen soslayar la descripción de Landa en el sentido de que la vivienda que él mismo observó estaba dividida en dos partes: un dormitorio y una estancia. Más adelante regresaremos a este punto. La vivienda prehispánica solía formar parte de los caseríos en medio del monte cerca de las milpas.

Aun cuando sus tiempos migratorios eran prolongados, la vivienda maya, al igual que la milpa, era itinerante, 7 y estaba unida por muy delgados hilos al orden político y económico más amplio, el cuchcabal. “Para la mentalidad española este ordenamiento espacial (cuchcabal) de la sociedad maya era una costumbre parecida al modo de vivir de las fieras.” (Quezada, 1993, 82.) Aunque se erigían viviendas alrededor de los grandes centros ceremoniales, el espacio propiamente urbano no existía (Cook y Borah, 1978, 17).

Así, mediante un proceso de reorganización administrativa y religiosa del espacio, los españoles dispusieron el traslado de la vivienda a las llamadas congregaciones o a las juntas o reducciones (Quezada, 1993, 82). Ese traslado fue muy complejo y duró más de un siglo (Bracamonte y Sosa, 2001).

Se puede suponer que aquella vivienda “montuna” no sufrió modificaciones radicales al convertirse en sedentaria. No obstante, la información disponible sobre las viviendas en los años de 1579 a 1581 (Relaciones histórico-geográficas., 1983), deja ver, de manera reiterada, que en casi todos los poblados no había calles; es decir, los asentamientos eran muy parecidos a los que, se dice, estaban próximos a los centros ceremoniales: dispersos.

Entonces, imponer una nueva geometría de calles en los asentamientos mayas, a partir de una traza central, llevó muchos años, porque implicó atacar la creencia maya acerca de la relación de su vivienda con el cosmos, con sus dioses. Cada vivienda debería mirar hacia el oriente, para recibir cada día, de frente, los primeros rayos del sol, que les aseguraban buena salud y vitalidad a sus moradores.

  • Cambiar esa orientación por la del trazado de calles fue una ruptura cultural muy profunda.
  • El espacio en el interior de la vivienda En el capítulo XX de su Relación de las cosas de Yucatán, Diego de Landa (1973) escribe: la manera de hacer sus casas era cubrirlas de paja, que tienen muy buena y mucha, o con hojas de palma, que es propia para esto, y que tenían muy grandes corrientes para que no se lluevan, y que después echan una pared de por medio y a lo largo, que divide toda la casa y en esta pared dejan algunas puertas para la mitad que llaman las espaldas de la casa, donde tienen sus camas y la otra mitad blanquean de muy gentil encalado y los señores la tienen pintadas de muchas galanterías; y esta mitad es el recibimiento y aposento de los huéspedes y no tiene puerta sino toda es abierta,

El pueblo menudo hacía a su costa las casas de los señores tenían una portecilla atrás para el servicio necesario y unas camas de varillas y encima una esterilla donde dormían cubiertos por su manta de algodón, Dibujos de Carlos Escalante López, tomados de la tesis de doctorado en arquitectura de Lucía Tello: “Aproximación al tema integral histórico del crecimiento y evolución de la ciudad de Mérida” (UNAM, 2001). De manera muy clara, Landa escribe que dentro de las viviendas mayas observó una suerte de dormitorio, cuestión que Wauchope (1938) y luego Cook y Borah (1978) eludieron.

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El proceso de transformación de la vivienda diseñada para los camastros en una vivienda para las hamacas se perdió o simplemente se ignoró. Por desgracia, en la mencionada obra de Relaciones históricogeográficas. sólo se dice de qué materiales estaban hechas las viviendas, pero no hay una descripción de su espacio interior.

El rediseño de la morada maya no ocurrió desde el inicio de la Conquista en 1542; todavía un siglo después las autoridades españolas no registraban en el interior de la casa maya algo parecido a la hamaca, sino una estera, especie de camastro que más tarde fue conocido como barbacoa.8 La evidencia no es contundente; en un documento donde se nombra gobernador del pueblo de Oxkutzcab a don Juan Xiu Cimé (12 de septiembre de 1665), entre sus responsabilidades como cacique se le señala: que cada familia viva en su casa aparte, sin estar mezclados unos con otros aunque sean parientes y la tengan limpia y bien reparada y en ella cruz o imagen de Nuestro Señor y su Santa Madre, rosarios, barbacoas, petates, gallinas y gallos con las demás cosas que por ordenanzas les está mandado,

Como es bien sabido, mediante este tipo de coerción, el altar ganó un lugar privilegiado, que guarda hasta hoy, dentro de las viviendas rurales. Por el contrario, no sabemos cuál fue la suerte de las barbacoas. Bien dice don Renán Irigoyen, el origen de la hamaca yucateca se esfuma en las nebulosidades del tiempo.

La hamaca entre los mayas Por lo anterior, se puede decir que el modo de habitar y de dormir de la población maya actual resulta de una simbiosis de la cultura española-caribeña-local. Los conquistadores llevaron y trajeron objetos por todo el reino. Irigoyen señala que Juan Francisco Molina Solís, fiel y meticuloso reseñador del pasado yucateco, afirma en su importante historia que la hamaca llegó a nuestra península en el siglo XVII (Irigoyen, 1974, 9).

  1. El mismo Irigoyen advierte que en el Diccionario de Motul, escrito en el último cuarto del siglo XVI, ya hay referencia a la hamaca y menciones de su utilización.
  2. Pero la enciclopedia Yucatán en el tiempo, publicada en 1998, acota que la hamaca habría llegado a Yucatán por la parte oriental de la Península (hoy Quintana Roo), más cercanamente conectada al Caribe, y que su uso fue muy limitado.

En la Enciclopedia Yucatanense, tomo IV, se lee: “Tras no poder soportar el intenso calor de Yucatán, los residentes hispanos idearon convertir en cama esa ‘suave hamaca’ de Santo Domingo”. Es probable que a partir de la ciudad se haya extendido su uso en los años del gobierno colonial, “siendo que hasta los indios pobres cambiaron sus camas de palo por una hamaca” (Hernández Fajardo, 1977, 888; cursivas de O.B.R.).

  • En maya se le conoce como hayabil-kaan (cordeles para tenderse), o yaab-kaan, que significaría: muchos cordeles.
  • Se presume, por tanto, que las primeras hamacas para los mayas fueron elaboradas con hilos de henequén (Casares G.
  • Cantón et al., 1998, 219-221).
  • La palabra hamaca, como la de barbacoa, procede de la región del Caribe.

Es una voz taína, dialecto de la lengua arauak, que significa árbol. Tales hamacas eran unas toscas redes tejidas con fibras arbóreas. La palabra en sí no es lo más trascendente, sino el objeto que sin duda revolucionó la distribución del espacio doméstico de la población maya.

En efecto, el hecho de que fueran ligeras y frescas facilitó la bienvenida a esta nueva inquilina de la vivienda de los mayas. Con la grandísima ventaja de que este objeto era mucho más movible que los camastros; con tan sólo descolgar las hamacas el dormitorio se transformaba en un amplio espacio. Así, esta pieza revoluciona el diseño estructural y los espacios interiores de la vivienda maya, pues ya no requería de una división; el dormitorio se esfumaba cuando la gente levantaba sus hamacas.

Todo hace suponer que el uso de la hamaca por parte de la población maya provocó un nuevo diseño estructural, incluidas las medidas, de sus viviendas. La estructura fue reforzada con horcones más fuertes y las medidas se ajustaron a las de la longitud de una hamaca colgada.

  • De modo que el uso generalizado de la hamaca contribuyó al cambio de la forma de convivencia en la vivienda maya.
  • Sin embargo, quedan muchas preguntas.
  • Por ejemplo, hace falta saber quién o quiénes transmitieron a la población maya la técnica para fabricarlas.
  • Se supone que fueron los frailes franciscanos quienes trajeron el bastidor, las agujas y los hilos y luego enseñaron el urdido de hamaca a los feligreses, como lo hacían con otras materias.

La confección de la hamaca requiere las técnicas de la red o del tejido; se arma un bastidor, que consiste en dos postes de madera con un soporte en la parte inferior y un travesaño siempre de madera en la parte superior. Unas agujas especiales que retengan el hilo que será tejido.

  1. Dicho tejido puede variar según el tipo de hilo y tamaño deseado de la hamaca.
  2. Hay tamaño individual y matrimonial, pero la longitud siempre es la misma.
  3. La mencionada enciclopedia, Yucatán en el Tiempo, señala que en la exposición agrícola de 1871 se presentaron modelos de hamacas elaboradas con hilo de algodón de procedencia inglesa, que fueron usadas por muchos años.

A partir de 1930 comenzó a manejarse el hilo de algodón, de sedalina y de crochet nacionales, más tarde, en 1950 se inició el empleo del nylon. Los historiadores tendrán que arrojar más luz sobre este proceso de cambio de hábitos de dormir y de la naturalización de la hamaca en Yucatán.

  1. La literatura antropológica parece no estar interesada en el pasado, si bien examina el proceso actual de su manufactura artesanal, incluso de la vocación de algunas comunidades en la confección de las variedades de tipos de hamacas (Littlefield,1976).
  2. Vivienda y hamaca De regreso al análisis de la vivienda, diría que del siglo XIX en adelante las descripciones más conocidas de la casa típica maya registran algunas variaciones en cuanto a techos (palma, zacate o guano) y paredes (varas y paja con embarro y mampostería), no así en cuanto a su estructura espacial tipo elipse que es bastante uniforme (Wauchope, 1938).

Suele estar compuesta por un espacio para dormir y descansar y otro anexo, para cocinar. La construcción física denominada vivienda es de una sola pieza, de planta rectangular y, la mayoría de las veces, con cabeceras semicirculares, con ejes de cinco a ocho metros.

No tiene ventanas y algunas sólo tienen una puerta que ve hacia el oriente, pero por lo general cuenta con dos puertas que se colocan a la mitad de ambos lados, quedando una frente a la otra, y que miden aproximadamente un metro de ancho por dos de alto. Esta construcción se usa como estancia y dormitorio.

De los horcones noh-hocomes y los largueros balos se suspenden las hamacas a la hora de dormir. Una palangana grande y una vasija para agua, colocadas en cualquier lugar, sirven para el baño. En otro sitio, generalmente como anexo de esta construcción, se colocan tres piedras en forma de triángulo isósceles, para usarse como fogón, y esto constituye la cocina (Moya Rubio, 1988, 80).

  1. Los mayas suelen comer sentados en un banco alrededor de una mesa pequeña y chaparra ubicada en el área de la cocina 9,
  2. La mayor parte de las actividades cotidianas se llevan a cabo en el espacio abierto, o sea en el área de la cocina (al aire libre) y el solar.
  3. Este último y la vivienda han sido unidades intrínsecas que atestiguan las experiencias domésticas habituales (Repetto Tió, 1991, 12-17).

Una investigadora calcula que 70% del hábitat maya tipo —en proceso de desaparición— eran espacios abiertos, 20% cerrados y 10% semicubiertos (la cocina). Tres lugares que a su vez tenían una función muy concreta: la agrícola, la de habitación y la doméstica, respectivamente (Tello Peón, 1992, 8).

  • Todas interconectadas entre sí.
  • Esta unidad, compuesta por tres espacios especializados, que duró siglos, hoy tiende a fracturarse a mayor velocidad que en otras épocas 10,
  • Tal durabilidad se debió, en parte, a que entre las sociedades mesoamericanas espacio y tiempo adquirían una dimensión correlacionada con la agricultura, que era la actividad de la cual dependían para sobrevivir.

El tamaño y la importancia de los asentamientos mayas creados durante la Colonia variaban por lo general en relación con el número de españoles fundadores o la riqueza potencial de la región. De esa misma manera, promovieron un concepto de espacio doméstico interior confiriendo un alto valor al individualismo por sobre la colectividad.

Aunque no lograron cambiar de forma radical el modo de vida maya, los colonizadores impusieron la presencia de objetos, como las imágenes religiosas, un altar, un baúl y la hamaca, entre otros. En los últimos dos siglos, la regulación y el control de la tenencia de la tierra es fundamental. A mediados de la década de los cincuenta del siglo XX, la extensión del solar entregado a los mayas fluctuaba entre los cuatro y cinco mecates por cada lado, para dar un total de 20 mecates cuadrados 11,

Según Hanks la palabra maya que se usa en Yucatán para denominar a este tipo de terreno es kahtalill (1990, 96). Casi siempre sus límites eran demarcados por una cerca de piedras, colocadas una sobre otra, llamada albarrada. El dueño del solar era el más anciano del grupo doméstico; con el tiempo, el solar se fragmentaba dependiendo del tamaño del terreno y del número de hijos varones, pues éste es hereditario por la línea paterna.

Algunos padres se negaban a dividirlo y, en consecuencia, solía ser el asiento residencial de unidades domésticas complejas, de varias familias nucleares en diferentes etapas del ciclo de reproducción biológico (Hanks, 1990, 95-98). Gracias a esta relación con el grupo doméstico, el solar era un espacio social complejo y no simplemente un pedazo de tierra para el asentamiento de un domicilio de las familias.

Al margen de si pertenecía a una familia nuclear o multigeneracional, se caracterizaba por el uso económico y social que se le daba (Kirk, 1982). “Gran parte de las actividades cotidianas como lavar, cocinar, cuidar las plantas y los animales domésticos, así como los juegos de los niños se llevan a cabo en los espacios comprendidos, entre que delimitan cada vivienda de las otras.” (Repetto Tió, 1991, 16.) El solar, al igual que la milpa y la vivienda, al ser un lugar privilegiado del proceso de socialización del grupo doméstico, adquiría un valor simbólico y de poder muy significativo hacia el interior del grupo; y de prestigio en el contexto de otra escala espacial, es decir, el de la comunidad local.

El tiempo y los ritmos de la vida social estaban determinados por el ciclo de la milpa: trabajar, sembrar, cosechar; las jornadas diarias y otras numerosas actividades quedaban enmarcadas dentro de un tiempo que era el de la agricultura del maíz y los cultivos complementarios. Los milperos mayas se levantaban en la madrugada para aprovechar las primeras luces del amanecer y evitar el sol sofocante del medio día.

Durante las horas de pleno sol acostumbraban hacer algunas actividades artesanales bajo la protección de la sombra de un árbol frondoso. Por las noches, sin la perturbación de la televisión, lo usual era dormirse temprano, poco después de caer la noche.

  • Milpa, solar y vivienda eran espacios especializados con sus respectivos rituales y significados simbólicos diferenciados.
  • Hamaca y tradición Hasta aquí llega mi recorrido histórico, incompleto y esquemático, suficiente, no obstante, para señalar cómo la vivienda maya se convirtió en un arquetipo nacional, en función de su estrecha relación con la hamaca.

Es probable que durante el siglo XVIII, ante la creciente demanda, haya surgido una actividad artesanal que abrió una ventana a la creación local, a la invención de la hamaca yucateca. Habrá que trasladarnos al escenario de principios de la década de los setenta para analizar la otra cara del proceso: el de la paulatina extinción de la hamaca como objeto doméstico que establecía parámetros para la construcción de la vivienda.

  1. En su trabajo etnográfico de principios de la década de los treinta, Wauchope afirma que las camas eran muy raras en la península de Yucatán (1938, 122).
  2. Con el transcurso del tiempo la situación no se había modificado en esencia pues, entre las actividades artesanales más difundidas y desde el punto de vista comercial más significativas en Yucatán, la fabricación de hamacas era, junto con el bordado de hipiles, la que ocupaba el número uno (Littlefield, 1976, 56).

Como quiera que haya sido el proceso de adaptación, la hamaca yucateca se abrió su propio camino entre las hamacas del Caribe. Es decir, adquirió carta absoluta de naturalidad cultural en esta región del país, por lo que su urdido de hilos de henequén, algodón o de nylon, se hizo para ponerlas al alcance de todas las capas sociales.

  • En tanto que labor artesanal tradicional yucateca, la fabricación de hamacas seguirá, con certeza, sobrellevando los altibajos de los mercados.
  • Segunda parte Dormir a escondidas, en mi perspectiva, es una expresión concreta en la vida cotidiana de los valores que promueve la modernidad universal ya instalados en las comunidades mayas yucatecas, pues la cultura debe entenderse como el proceso dinámico de la interacción entre hombre/naturaleza y hombre/hombre.

La cultura está marcada por las inevitables relaciones de poder 12, La cultura denota un esquema históricamente transmitido de significaciones representadas en símbolos, un sistema de concepciones heredadas y expresadas en forma simbólica por medios con los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus actitudes frente a la vida y adquiere diversas dimensiones,

  • No hay que olvidar que detrás de los símbolos siempre hay velados intereses de clase que no deben ser soslayados.
  • El modo de habitar yucateco ha sufrido, obviamente, cambios de fondo, no sólo a causa de factores locales sino, sobre todo, por la gran fuerza simbólica creada por intereses poderosos que se ubican fuera de este espacio geográfico.

Dije líneas arriba que el paisaje, las ciudades, las calles, las viviendas, son espacios construidos por el hombre con el objeto de facilitar la convivencia en medio de unas constricciones impuestas por el medio natural, pero también son signos y símbolos de un lenguaje cultural, como las esculturas, pinturas y las obras literarias, por ejemplo, que es el resultado de la simbiosis local-global.

  • El nuevo paisaje cultural rural de Yucatán cede grandes espacios a los símbolos del moderno capitalismo y poco a poco cierra los espacios simbólicos de la cultura local.
  • La vivienda de hoy (Mirada exterior) De regreso al objeto habitable.
  • Con fines analíticos reduciré a dos los modelos existentes de la vivienda en el paisaje rural yucateco: 1) la vivienda típica, tal como se describió, fabricada a partir de materiales provenientes del entorno natural, la cual se usa en particular para descansar y dormir y eventualmente para actividades societales, como recibir visitas o celebrar rezos, y 2) la vivienda moderna construida a partir de bloques, bovedillas y cemento, la cual suele incluir una sala de estar y recámaras o cuartos.

Entre esos dos modelos hay una variedad que con frecuencia revela el proceso de renovación. Las variantes observadas no son causadas por la topografía. El territorio de esta entidad federal es plano y uniforme —como lo es de hecho toda la península de Yucatán—; en él se pueden reconocer regiones que difieren por el tipo de actividad económica preponderante y por la relación de su población con los centros urbanos dominantes.

En un trabajo anterior distinguí cuatro zonas (henequenera, milpera, citrícola-sur y costera), con el objeto de ofrecer una mejor comprensión de los tiempos locales del proceso de transformación del espacio doméstico rural, los cuales, como era de esperar, son más acelerados conforme su inserción en el circuito de los mercados y la influencia de las ciudades (Baños, 2001).

Los datos del Censo de Población y Vivienda del año 2000, sobre vivienda, indican que en Yucatán había 371 242 viviendas particulares habitadas, de ellas sólo 5.5% reportaba piso de tierra, mientras que en 1980, las mismas se elevaban a 26.9%. En el año 2000, las paredes de bloques y cemento sumaban 85%; en contraste, veinte años atrás, únicamente alcanzaban 65.7%.

Las otras viviendas en 2000 contaban con una pared de embarro y bajareque (8.3%), de madera (4.7%), y 2% de lámina de cartón de adobe y otros materiales endebles; en cambio, en 1980, las paredes de embarro y bajareque alcanzaban 20% del total (ver anexo 1) 13, Otro indicador de las transformaciones de las viviendas yucatecas son los techos; 51.7% estaban, en 1980, techadas, o bien eran de lámina de cartón, paja o palma; mientras que 31.4% del total de las que fueron registradas en 2000 reportaron ese tipo de techos.

Esto quiere decir que tienden a ser sustituidos por techos de bovedillas y concreto. Los techos de las viviendas tradicionales de palma en el año 2000 equivalen a 11.6%, mientras que los de lámina de cartón son 10.2% (anexo 1), lo cual refleja el paulatino proceso de desaparición de ese tipo de vivienda y la precariedad económica de las familias que la habitan.

  • Los techos de lámina de cartón ganan presencia en el paisaje rural porque son más baratos que las láminas de asbesto.
  • Incluso a simple vista se puede notar que, por todos los rumbos de la entidad, está muy avanzado el progresivo declive de la vivienda maya tradicional como fue descrita 14,
  • Ante el deterioro natural de la vivienda, las paredes de bajareque y embarro y los techos de palma son reemplazados por materiales a veces más endebles que los originales o por otros más caros, como el cemento la y varilla.

En algunos casos, en particular en los poblados más pequeños, la vivienda tradicional ha sufrido modificaciones parciales del techo o de las paredes, pero ha conservado la estructura del espacio multifuncional. En otros, este tipo de vivienda no se modifica, simplemente se le deja morir, junto con los recuerdos y las personas que la habitaron.

  • Además, la transformación o construcción de una vivienda no se hace de un día para otro, lleva meses, y en ocasiones años, según las condiciones económicas del grupo familiar.
  • No obstante, la vivienda rural reciente siempre adopta una planta rectangular y paredes de bloque, ventanas y techos de bovedilla, similares a las casas urbanas yucatecas, aunque en el medio rural ni la “remodelación” de las antiguas ni las nuevas viviendas se construyen bajo la dirección de algún arquitecto y, en la mayoría de los casos, son producto de la autoconstrucción.

Se trata, pues, de acciones sociales espontáneas con un común denominador. Acciones reveladoras de un modelo representado, la copia de un modelo que existe y han visto y que posteriormente se convierte en necesidad representada en el pensamiento de los sujetos sociales.

En la zona henequenera y costera es más notoria la presencia de viviendas recientes, señal clara de que sus habitantes han dejado atrás gran parte de su cultura campesina. Como bien ha señalado una autora: Cada vivienda ilustra, más allá de las evidencias funcionales, cierto proceso de negociación entre las experiencias y preferencias de los individuos.

Armoniosa o conflictivamente, las familias interiorizan las influencias y circunstancias externas para elaborar su espacio de convivencia. Allí se desarrollan los aspectos y tiempos más íntimos de su reproducción, y se explican las mediaciones que introducen entre su desempeño productivo y su consumo,

Ahora veremos que los factores que actuaron en contra de la vivienda tradicional también golpean el uso generalizado de la hamaca. Son varios y de doble naturaleza: económica y cultural. El aspecto económico: la falta de dinero, la pobreza, es importante pues determina los tiempos del proceso de cambio.

Pero el elemento cultural, de carácter subjetivo, es todavía más determinante, porque modifica las necesidades de consumo y las expectativas sociales. La velocidad de los cambios sociales y culturales respecto de otras épocas no se explicaría sin tomar en cuenta la expansión de los servicios públicos 15,

  1. En efecto, en 1970, de 129 642 viviendas registradas, 68 761 contaban con energía eléctrica y, de ellas, 42 109 se ubicaban en Mérida; es decir, el fluido eléctrico no llegaba a los pequeños poblados y sólo cubría parcialmente a otros.
  2. En 1995, en cambio, las redes eléctricas atendían a más de 95% de los hogares: de las 329 598 viviendas censadas, únicamente 18 584 no disfrutaban de ese servicio (INEGI, 1971 y 1995).

Para el año 2000 la totalidad de las viviendas yucatecas contaban con fluido eléctrico. Junto con el consumo de energía eléctrica comenzó el de otros productos e ideas por parte de la población rural yucateca. Casi todas las viviendas principales están dotadas de energía eléctrica y de agua entubada, no así de los servicios sanitarios, que son todavía muy deficientes.

Como se señaló, entre los mayas las actividades domésticas cotidianas se llevaban a cabo en el exterior de la vivienda, en el solar. Por ello era un lugar epicéntrico del espacio doméstico, donde se socializaban los nuevos miembros de la familia. La madre fundadora adquiría el papel central organizador y, desde luego, el rango más alto en la jerarquía de las autoridades conferidas a las mujeres.

En la actualidad, las mujeres de las comunidades rurales mantienen ese papel importante y son un eje entre los adultos, agentes de las tradiciones, y los jóvenes (por lo general migrantes) agentes de la modernidad. El desplazamiento de la centralidad de la agricultura en las estrategias de sobrevivencia (Re Cruz, 1996; Brown, 2002; Lugo y Tzuc, 2002), junto con los recientes hábitos de consumo que surgen a partir de la dotación de servicios públicos, reflejan procesos sociales complejos que han provocado necesidades adicionales y, concomitantemente, nuevas distribuciones del espacio interior de las viviendas.

La crisis aceleró el lento desplazamiento de la centralidad de la agricultura en el proceso de reproducción y organización de las familias rurales y, por otra parte, la penetración de los medios masivos de comunicación propició cambios muy profundos en las expectativas y prácticas culturales de los campesinos.

Todo ello ha repercutido en las formas de organización del espacio para la convivencia cotidiana: el solar, la vivienda y los parques; ni qué decir en el significado de los espacios productivos como la milpa y el ejido. Las actividades cotidianas de los grupos familiares rurales tienden a realizarse en el interior de la vivienda.

  • Hay que subrayar tienden, porque por las mañanas se sigue usando el espacio abierto y, por las tardes, a la hora de las telenovelas, las actividades se llevan a cabo en el interior.
  • Aunque es difícil determinar su peso causal en el proceso de cambio, el manejo de imágenes por la publicidad revoluciona la estructura del consumo tanto básico (granos) como complementario (bienes) de la población rural.

Quiero describir ahora el mobiliario que se observa en las viviendas rurales, sean del modelo tradicional o del moderno. Es realmente austero, no hay muchos detalles decorativos y las paredes casi nunca están pintadas. Un altar y junto a éste un aparato de televisión son dos objetos indispensables, uno simboliza la relación con un ser todopoderoso, a Dios y al pasado; el otro representa estar en el mundo, con la gente de la ciudad, encarna la modernidad: el presente y el futuro.

  • No obstante, la capacidad de la televisión de enviar mensajes es infinitamente más poderosa que la del altar, por ello influye tanto en los cambios de hábitos de consumo de la población.
  • Otros artículos de la vivienda rural son un ropero, una radiograbadora o un equipo de sonido estereofónico, aunque éste es menos frecuente.

Los canceles y cortinas son cada vez más utilizados. La privacidad A principios del siglo XX prácticamente toda la población yucateca, incluida la de las ciudades, dormía en hamacas. Entre la elite la cama era un objeto imprescindible, pero también tenían la hamaca que usaban para descansar y dormir cuando el calor era agobiante y luego, ya entrada la noche, cuando refrescaba un poco, completaban su sueño en la cama.

La hamaca se caracteriza por su flexibilidad, su fácil adaptación dentro y fuera de la vivienda. Además, hay una gran variedad de tamaños y calidad de los hilos. Las más grandes son las llamadas matrimoniales y las más pequeñas las infantiles. La más barata, pero a la vez la más escasa, es la que se hace a partir de la fibra de henequén, le siguen las de hilo de algodón y las más populares son las de nylon.

No sólo se utilizan para dormir, sino para sentarse y platicar. Los niños suelen divertirse en ella meciéndose. La disminución de su uso no es cuestión de moda sino reflejo de un sentido de necesidad de disponer de un espacio privado. Quienes no pueden darse ese lujo, que son muchos, por la noche miran la televisión desde sus hamacas en el dormitorio común.

En un momento dado se apaga la luz y cada persona se queda dormida según su estado de ánimo o su cansancio. Antes de que esto ocurra, por la tarde, la televisión suele atraer la atención de las mujeres y de los niños. De modo tal que los programas de ese medio de comunicación suelen ser motivo de comentarios entre el grupo doméstico y entre la población entera.

Aquel espacio, estancia-dormitorio, común familiar resulta incómodo para la actual convivencia grupal. En Mérida, la capital, así como en las otras grandes ciudades del estado (Valladolid y Tizimín, Kanasín, Umán y Motul), la mayor parte de la población habita en casas de bloque y bovedillas y duerme en la cama y en cuartos por separado, junto con un inseparable ventilador de pedestal o de techo.

En esa misma recámara se colocan hamaqueros donde la gente duerme durante los días extremadamente calurosos del verano. En esos casos, la hamaca se sigue usando pero se ha convertido en un accesorio. Tal es la pauta que siguen las transformaciones de la vivienda y de los hábitos de dormir en el medio rural.

No es la hamaca la que tiende a desaparecer, sino el modo de dormir en hamaca, el lugar privilegiado que tenía la hamaca para construir y vivir el espacio doméstico. En algún momento de la historia, la hamaca en Yucatán cobró una forma propia a partir de los hilos de fibra natural, proveniente de dos tipos de agave local como son el henequén y la “lengua de vaca”.

  • Irigoyen indagó qué escribieron los viajeros europeos sobre este objeto, y observa coincidencias en el sentido de que para la mayoría de la población la hamaca era el único medio para dormir.
  • A todas luces, los nuevos roles económicos de los miembros de la familia, junto con la penetración sin tregua de los medios masivos de comunicación han contribuido a cambiar por completo el grado de sumisión de los individuos ante el colectivo familiar, revelándose en contra de la jerarquía patriarcal y de las ataduras domésticas, y dejándose llevar por otras formas de poder más abstractas.

Esta nueva dinámica redefine las necesidades y los espacios individuales y, a su vez, debilita los mecanismos que le daban vida propia a la comunidad tradicional. Espacio local-global El espacio planetario se acorta con la globalización, y el ámbito individual se ensancha, aunque esto sea solamente una ilusión y no un hecho real.

  1. Además de sus vivencias personales, mediante la radio y la televisión 16, se establece con facilidad un vínculo directo, intenso y muy emotivo entre un individuo y la totalidad de la población dispersa (Claval, 1982, 35).
  2. El ejidatario, el campesino (maya o mestizo, como se le quiere reconocer), lo mismo que los albañiles, las vendedoras de frutas y hortalizas en los mercados y en las calles, los jóvenes empleados y meseros de Yucatán, todos son parte ya de una masa amorfa de consumidores planetarios de los productos del capitalismo, entre ellos de la idea de un prototipo de distribución del espacio doméstico.

El espacio es uno de los soportes privilegiados de la actividad simbólica: es percibido y valorado de modos diversos por quienes lo habitan, e interviene, según Claval, de múltiples maneras en la vida social y, en consecuencia, en el juego de poder. El espacio tanto doméstico como comunitario o público vive bajo la forma de imágenes mentales que son tan importantes para comprender la configuración de los grupos y las fuerzas que les dan cohesión, así como las cualidades reales del territorio que ocupan (Claval, 1982, 19-24).

Todos los miembros de la familia (esposa, hijas e hijos) se encuentran incorporados al circuito de la economía, de la cultura y el dominio regional y, de este modo, gana terreno la diversidad laboral, acompañada con un nuevo esquema de individualización. Para decirlo en palabras de Bizberg, ocupan espacios que dejan de ser ocupados por el poder (patriarcal), y usan los mismos medios y redes sociales con el propósito de afirmar la identidad individual (Bizberg, 1989, 487).

Junto al tipo de familia nuclear, propio de la sociedad industrial, emergen en el medio rural yucateco formas de convivencia, cada una de las cuales posee su peculiar lógica interna o adaptación al sistema. La familia nuclear coexiste al lado de las familias monoparentales y unipersonales.

  1. Cada vez es más elevado el número de niños que pasa una parte de su infancia bajo el cuidado de un solo progenitor, usualmente la madre.
  2. Aumentan, asimismo, los núcleos formados por solitarios: personas ancianas (viudos o viudas), pero también separados o divorciados jóvenes que optan por vivir solos.

Por otro lado, la dinámica matrimonial aparece asociada a nuevos modelos de entender y plantear las relaciones familiares. El acto de casarse pierde significado como rito regulador de las relaciones entre las parejas. Matrimonio y unión libre ya no son incompatibles.

De igual forma, el divorcio o los nacimientos fuera del matrimonio han dejado de ser desviaciones y son integrados en el proceso de relaciones familiares. La expansión de la modernidad, o sea el acomodo de la sociedad entera a las necesidades de revolucionar permanentemente las relaciones de producción y del consumo capitalista, alcanza todas las retículas de la vida cotidiana, pero lleva tiempo y es un proceso intrincado y no lineal (Solé, 1998).

Las sociedades parciales rurales y sus sistemas de producción constituyen hoy la expresión de una coexistencia, en constante tensión por cierto, entre una modernidad que no termina de madurar y una tradicionalidad que no acaba de irse. En los países subdesarrollados, como México, las etapas históricas suelen dejar sedimentos que se traslapan formando un complejo cultural híbrido cuyas raíces vienen desde la Colonia.

Un orden tradicional, si se quiere, es una categoría que se refiere al conjunto de tradiciones razonadamente articuladas, defendidas y legitimadas frente a otras costumbres de moda. Así, la vigente organización del espacio de la vivienda analizada en este trabajo apenas da cuenta de algunos hechos acerca de algún “grado de desintegración” del orden tradicional y no por fuerza de la “muerte del orden tradicional”.

En efecto, en México las tradiciones no han desaparecido por completo y debido a tal supervivencia ciertos autores se han encargado de mostrar que el orden tradicional está todavía vivo y vigoroso, por nuestra parte, hemos mostrado que ese orden se encuentra “secuestrado” y que es incapaz de darle, como antaño, sentido a la vida diaria rural.

Ejemplo de ello son los cambios de actitud y las expectativas de los jóvenes, hombres y mujeres, de cara al mercado laboral, incluso en el terreno de la práctica política local; el rechazo parcial a costumbres, creencias (católicas) y obligaciones ancestrales, en el contexto familiar o de la comunidad; así como en la promoción de otras prácticas culturales como los bailes con música “disco” que eran impensables en la región.

El uso generalizado de la hamaca entre la población maya revolucionó el diseño de sus viviendas y, sobre todo, el modo de dormir. Los mayas hicieron suya la hamaca y la adecuaron a sus necesidades, por ello se naturalizó y fue el único objeto para dormir dentro de la casa por más de dos siglos.

  1. Al inicio de este siglo XXI, la tradición de dormir en hamaca en el medio rural yucateco transita, no hay duda, hacia la cama.
  2. Es un proceso lento, pero irreversible, porque primero se suele construir una vivienda de bloques y cemento y después se compra una cama.
  3. Es parsimonioso, porque casi toda la población rural de Yucatán vive en condiciones económicas muy precarias y la autoconstrucción de la nueva vivienda puede tardar años, su suerte depende de factores intrafamiliares macrorregionales.
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Esta idea de consumo de un espacio privado es un indicador de cómo se abren insospechados espacios para el individuo en los asentamientos poblacionales pequeños y agropecuarios. Los sujetos sociales que están detrás son los nuevos núcleos familiares, los jóvenes que se socializaron y educaron en un contexto invadido por los medios masivos de comunicación, sobre la base de una nueva división del trabajo familiar y de una fuente de ingreso proveniente del trabajo asalariado.

  1. Con la llegada de la electricidad y de los medios masivos de comunicación el horizonte cultural del hombre rural contemporáneo se ha expandido de manera considerable, tanto como el espacio cultural de los hombres que habitan en las ciudades.
  2. El espacio cultural abstracto y planetario gana terreno y se le acerca incluso a los más modestos trabajadores de la milpa.

Los llamados padres fundadores de la sociología presentan al individualismo como una suerte de moral característica de la modernidad. Más propio de la societas que de la comunitas, se enmarca dentro del paso de la Gemeinschaft a la Gesellschaft. En realidad el individuo mismo en tanto entidad particular aparece sólo cuando el orden comunitario inicia su declive (Béjar, 1988, 86-87).

La modernidad rural no es de vanguardia, ciertamente, sino una modernidad híbrida y forzada, se recrea en medio de la desesperación, de la crisis económica y de la prolongada actitud de desprecio hacia las formas de vida agrarias. La privacidad apunta hacia una necesidad de demarcar espacios íntimos, dentro del propio espacio doméstico, a una geometría del espacio de convivencia social que es común en las ciudades.

Este material apareció publicado en: Revista Mexicana del Caribe. Publicación semestral. Año VIII, Num.15, 2003. Chetumal, Quintana Roo. ISSN 1465-2962 http://www.recaribe.uqroo.mx/recaribe/sitio/contenidos/15/157hamaca.pdf Profesor investigador de la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales de la Universidad Autonoma de Yucatán Bibliografía | Anexos

¿Cuál es el deporte que practicaban los mayas?

Juego de pelota mesoamericano
Otros nombres Juego de pelota
Primera competencia Alrededor de 1400 a.C. en Mesoamérica
Características
Miembros por equipo 7 participantes

¿Cuál era la música de los mayas?

Música maya – Para el conocimiento de la música de los antiguos mayas es indispensable el estudio de la iconografía conservada en códices, piezas de cerámica y arte mural. El instrumental de la música maya constó de instrumentos de viento (aerófonos) y de percusión (idiófonos).

  • La primera de estas familias instrumentales agrupa a varios tipos de instrumentos: las flautas de caña y hueso, diferentes tipos de pitos, silbatos y ocarinas con variedad de diseños, y los vasos sibilantes.
  • En lo relativo a la música, los mayas desarrollaron instrumentos musicales como flautas, silbatos, tambores de madera o tunkules, sonajas y cascabeles, y utilizaron caracoles sonores y caparazones de tortuga.

Con su música cantaban y bailaban durante las festividades. Se supone que cada dios tenía su fecha, rito, música y cantos especiales. En vasos policromados de diferentes épocas también aparecen representadas una y otra vez las conchas marinas. Los murales de Bonampak también muestran a un grupo de guerreros mayas tocando largas trompetas como todavía aparecen en el Rabinal Achi del siglo XIX,

  • En el grupo de los idiófonos se encuentra el tun, que es un tronco vaciado con una incisión en forma de H cuyas dos lengüetas resultantes se percuten con baquetas rudimentarias.
  • Este instrumento todavía se ve ocasionalmente en Guatemala.
  • También están los tambores de madera con una sola membrana de piel de venado o jaguar, así como los caparazones de tortuga de diferentes tamaños, los raspadores y las sonajas.

Los instrumentos musicales estaban caracterizados por su estrecha conexión con las deidades del panteón maya.

¿Qué hacian los mayas con las mujeres?

La mujer maya se concentraba en las funciones de ama de casa, esposa y madre, la educación de los niños, la elaboración de los alimentos y de los vestidos, el cuidado de la casa y la crianza de animales domésticos.

¿Cuál fue el fin de los mayas?

Alrededor de 850 DC, después de siglos de prosperidad y dominio, los mayas comenzaron a abandonar sus grandes ciudades. En menos de 200 años, la civilización se redujo a una fracción de su antigua gloria.

¿Cómo fue el fin de los mayas?

Para otros usos de este término, véase Maya,

Cultura maya
Templo de Kukulkán en Chichén Itzá
Detalle del Dintel 26 de Yaxchilán
Información histórica
Periodo clásico
Primeros registros c,  1800 a.C.
Decadencia 1546 (control sobre la mayor parte del territorio) 1697 (última ciudad en caer)
Información geográfica
Área cultural Mesoamérica
Sub área cultural Zona maya
Equivalencia actual México Guatemala Belice Honduras El Salvador
Información antropológica
Idioma Maya
Religión politeísta
Calendario Calendario maya
Asentamientos importantes
  • Chichén Itzá
  • Yaxchilán
  • Bonampak
  • Calakmul
  • Palenque
  • Tenam Puente
  • Toniná
  • Becán
  • Uxmal
  • Cobá
  • Tulum
  • Comalcalco
  • Mayapán
  • Edzná
  • El Mirador
  • Tikal
  • Piedras Negras
  • Uaxactún
  • Zaculeu
  • Yaxhá
  • Dos Pilas
  • Naachtún
  • Caracol
  • Lamanai
  • Altún Ha
  • Xunantunich
  • Cerros
  • Copán
  • El Puente
  • Ciudad Blanca
  • Joya de Cerén
  • Casa Blanca
  • Tazumal

La cultura maya fue una civilización mesoamericana que se desarrolló en Guatemala, Belice, México (en los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco ) y la parte occidental de Honduras y El Salvador, abarcando más de 300 000 km².

​ Destacó a lo largo de más de dos milenios en numerosos aspectos socioculturales como su escritura, uno de los pocos sistemas de escritura plenamente desarrollados del continente americano precolombino, su arte, la arquitectura, su mitología y sus notables sistemas de numeración, así como en astronomía y matemáticas.

Durante el periodo formativo, antes de 2000 a.C., se inició el desarrollo de la agricultura y la población se hizo sedentaria estableciéndose en las primeras aldeas. Posteriormente se construyó la primera ciudad maya en el actual estado de Tabasco que recibió el nombre de Aguada Fénix, la cual se ha convertido en la ciudad más antigua y grande descubierta, ya que los estudios de radiocarbono indican que esta ciudad maya fue construida en el año 1000 a.C., colocándola antes de Ceibal y Cuello; en el período Preclásico (c.2000 a.C.

Hasta 250 d.C.) se desarrollaron las primeras sociedades complejas y se cultivaron los alimentos básicos de la dieta maya : el maíz, el frijol, la calabaza y el chile, Alrededor de 500 a.C. estas ciudades poseían una arquitectura monumental, incluyendo grandes templos con fachadas de estuco, La escritura glífica se utilizó desde el siglo iii a.C.

En el preclásico tardío se desarrollaron grandes ciudades en la Cuenca del Petén, y Kaminaljuyú alcanzó prominencia en el altiplano guatemalteco. Desde alrededor de 250 d.C., el período clásico se define en gran medida por el levantamiento de monumentos esculpidos empleando las fechas de Cuenta Larga,

En este período se desarrolló un gran número de ciudades-Estado vinculadas entre sí por una compleja red de comercio. En las tierras bajas mayas surgieron dos grandes poderes rivales, Tikal y Calakmul, Se vio también la intervención extranjera en la política dinástica maya de la ciudad de Teotihuacán del centro de México.

En el siglo ix, se produjo un colapso político general en la región central maya, que originó guerras internas, el abandono de las ciudades, y un desplazamiento poblacional hacia el norte. Durante el período Posclásico surgió Chichén Itzá en el norte, y se produjo la expansión del reino quiché en el altiplano de Guatemala.

En el siglo xvi el Imperio español conquistó la región mesoamericana, y tras una larga serie de campañas militares la última ciudad maya cayó en 1697, El poder político durante el periodo clásico se centró en el concepto del «rey divino», que actuaba como mediador entre los mortales y el ámbito sobrenatural.

La monarquía era usualmente hereditaria y patrilineal y el poder pasaba al hijo mayor, aunque en más de un caso mujeres ostentaron el poder como regentes de sus hijos menores de edad o por derecho propio. La política maya estaba dominada por un sistema de patrocinio, aunque la exacta composición política de un reino variaba de una ciudad-Estado a otra.

Generalmente cada aldea tenía un líder tribal, que respondía a un señor regional (Ajaw) supereditado por un señor divino (Kuhul Ajaw) y en algunos casos como el de Tikal, había un gobernante superior (rey de reyes) denominado Kalomté. Hacia el Clásico Tardío, la aristocracia había aumentado considerablemente y se había reducido el poder exclusivo del rey divino.

La civilización maya desarrolló formas de arte sofisticadas utilizando tanto materiales perecederos como durables, incluyendo: madera, jade, obsidiana, cerámica, monumentos de piedra tallada, estucos y murales finamente pintados. En las ciudades mayas el centro de la ciudad era ocupado por complejos ceremoniales y administrativos, rodeado por una irregular expansión de barrios residenciales.

  1. A menudo las diferentes partes de una ciudad eran conectadas por calzadas,
  2. La arquitectura principal de la ciudad se componía de: palacios, templos piramidales, juegos de pelota ceremoniales y estructuras alineadas para la observación astronómica.
  3. Los mayas grabaron su historia y conocimiento ritual en libros en forma de biombo, de los que solo permanecieron tres ejemplares con incuestionable autenticidad, el resto fue destruido por los conquistadores españoles.

También existe un gran número de ejemplos de inscripciones mayas en las estelas y la cerámica. Los mayas desarrollaron una compleja serie de calendarios rituales entrelazados, emplearon la matemática y fueron uno de los primeros pueblos en utilizar el cero explícito en el mundo.

¿Qué significa el sapo para los mayas?

Las aves – 20 Los animales empleados para representar los últimos tres ciclos de la Cuenta Larga, correspondientes al haab’, al winikhaab’ y al pik, son tres aves mitológicas. Se indica que son mitológicas debido a que, dadas las características físicas con las que son representadas, no se puede hacer una identificación de éstas con aves existentes en el área maya.21 La del haab’ es un ave con características de rapaz, debido a su pico curvo, pero que posee la mandíbula inferior descarnada, de la misma forma en que se emplea para representar los numerales en forma de cabeza que están por encima del número doce, además del número diez (Figura 9). 22 Esta mandíbula se ha tomado como una representación de la muerte, como elemento que completa o complementa el tiempo de la vida (Stuart 2014) al indicar como rebus la palabra laj, “completar, se acaba” (Weathers y Weathers 1949, p.39), integrada en el numeral lajun, “diez”.

De la misma forma que para el número diez, implica de cierta forma un ciclo completo, y una reminiscencia decimal dentro del sistema numérico vigesimal maya (con excepción de los números once y doce que no integran la mandíbula descarnada). Esto significaría que el año es el elemento completo sobre el cual gira la Cuenta Larga.23 Otros investigadores ya habían indicado este hecho (Rice 2007, p.176; Thompson 1950, p.141-142).

Stuart (2011, p.168) lo justifica, indicando que a partir de la cuenta de años, el sistema numérico que rige el calendario maya es auténticamente vigesimal, de forma que el haab’ constituye la fundación conceptual para todo el calendario. Otro elemento que parece apuntar a este núcleo conceptual de la Cuenta Larga alrededor del haab’ es el hecho de que el nombre jeroglífico para el periodo superior sea Pik, palabra equivalente a 8000 (Stuart 2011, p.173), ya que indicaría el tercer orden de magnitud dentro de un esquema vigesimal (20 x 20 x 20) y no el quinto, posición que realmente ocupa dentro de la Cuenta Larga.

Una posible validación para esta idea proviene del hecho de que precisamente los tres órdenes superiores de la Cuenta Larga son representados en las inscripciones mediante la imagen de un ave, lo cual proporciona una correlación entre el tipo de representación y la idea de tres órdenes vigesimales de magnitud.

Esta derivación de los signos para representar los dos órdenes superiores a partir de uno básico para el haab’ ya había sido comentada por Justeson et al. (1985, p.76).24 El ave empleada para representar al haab’ ha sido identificada por algunos autores como la mítica ave Muwaan, empleada para nombrar uno de los meses del año (Thompson 1950, p.145). 25 Otro detalle que permite eliminar esta posibilidad son los tres puntos que el ave del haab’ posee en el ojo y que nunca porta el ave Muwan, Esta característica relaciona al ave del haab’ con el felino denominado hix durante el Clásico, por lo que en realidad es probable que este ser sea una mezcla de ave y felino.

Este glifo suele llevar en ocasiones una complementación fonética en – ma, lo cual podría indicar una fosilización epigráfica de cuando se empleaba la sílaba ma como sustitución de la sílaba b’a, la cual se emplearía para indicar la consonante final de la palabra haab’, De acuerdo con Lacadena (2010, p.35), las sílabas con la consonante “b” no existían dentro del lenguaje del que proviene el sistema de escritura que sirvió de base al silabario maya, el mixe-zoque y eran representadas mediante los signos para las sílabas con la consonante “m”.

Esta misma complementación fonética la suele llevar el logograma del año, T548, HAB’, por lo que parece razonable asumir que se emplea para lo mismo.26 Como ya habíamos mencionado, para el winikhaab’ también contamos con el glifo de un ave para representar dicho periodo. 27 La complementación fonética que va con este glifo es muy interesante, pues en algunos de sus ejemplos es idéntica a la que presenta el glifo del año para indicar la lectura winikhaab’, Esto puede significar que el ave rapaz con espejo en la frente se lee como HAB’, además de la lectura que posee como CHAN o quizás simplemente se emplee la complementación fonética para indicar que se trata del periodo correspondiente a los winikhaab’, sin tener nada que ver con la lectura de la cabeza del ave, esto con el fin de diferenciarla de las otras aves que aparecen en la Cuenta Larga.28 Finalmente tenemos al ave que representa el último de los periodos normales en la Cuenta Larga, el antes denominado bak’tuun y que ahora sabemos que se leía como pik, o pih, en el periodo clásico. 29 Pareciera que en algunas ocasiones, como se puede ver en la figura 12, el glifo del ave lleva la complementación fonética – hi, indicada por el nudo de fibras que lleva el ave sobre la cabeza. Esta complementación posiblemente se empleaba para señalar la consonante final de la palabra pih,

3 Agradezco a Daniel Salazar Lama que llamó mi atención acerca de la existencia de estos ejemplos y m (.)

30 Un detalle interesante acerca de esta ave es que aparece representada en bandas celestes como la del relieve de estuco del Edificio Margarita en la Acrópolis de Copán (Figura 13), en el mascarón de la Estructura Bayal, en la Acrópolis Los Árboles, de Xultún (Rivera Castillo y Saturno 2012, p.563) y en el mascarón de K’inich en la Estructura Yehnal (Figura 14), en la Acrópolis de Copán 3, Fig.14 – Mascarón de K’inich Ajaw en la Estructura Yehnal en la Acrópolis de Copán. Dibujo de Daniel Salazar Lama (2014, fig.4.7D). 31 Es muy probable que en este contexto, el ave sirva para denotar alguna característica especial que posee la banda celeste que la incluye, ya que en los casos de Copán podemos apreciar que solamente se incluyen símbolos de estrella en la propia banda, mismos que la definen como un espacio celestial.

De hecho, es muy probable que el ave con la mano en la mandíbula sirva para hacer un mayor énfasis sobre la banda como un ámbito celeste y que su valor de lectura sea también CHAN (Valencia Rivera y Salazar Lama 2017).32 Pese a que estos elementos gráficos de representación de los periodos aparecen desde épocas muy tempranas en las inscripciones mayas con fechas en el calendario de Cuenta Larga, también tenemos los logogramas que nos dan los valores de lectura para los nombres con los que se designa a dichos periodos.

En muchos casos, como en el del mono, en el de la serpiente de agua y en el de las aves, la complementación fonética no parece indicar que la lectura de estos glifos sea equivalente a la de los logogramas que nombran los periodos. Sólo en el caso del batracio tenemos una complementación fonética que hace equivalente su valor de lectura con el del logograma uinik o uinal,

Pero no hay que descartar la posibilidad de que ésta sea una asimilación tardía de un término en el otro, pues ningún ejemplo del Clásico temprano posee complementación fonética alguna y en algunos casos, jamás se intentó integrar la complementación fonética para indicar valores equivalentes de lectura.

Tal es el caso del mono, que jamás lleva complementación en – ni, o el de la serpiente de agua que nunca lleva una complementación fonética que permita inferir que se leía como haab’ en este contexto.33 Para poder analizar la razón de la utilización de este conjunto específico de animales o seres mitológicos para representar los diferentes ciclos de la Cuenta Larga maya, lo primero que hay que preguntarnos sería: ¿Qué tienen en común? A primera vista, podría parecer que poco o nada, pero si observamos más detalladamente y analizamos en profundidad el simbolismo asociado a cada uno de estos seres, veremos que ciertamente tienen una característica compartida, la cual los relaciona además con los ciclos calendáricos.

  1. A continuación detallamos este análisis.34 Las ranas y los sapos fungen como símbolos del agua y de la lluvia, no sólo en el área maya, sino en toda Mesoamérica.
  2. Dentro de la cultura mexica estaban asociados al dios Tlalok, tal y como se puede apreciar en la Figura 15, donde una rana porta una máscara con la cara de este dios.

Esto se menciona tanto en fuentes documentales de la época colonial temprana, como en la etnografía actual, donde se les considera los voceros de los dioses pluviales que anuncian las lluvias con su canto (López Austin y López Lujan 2011, p.304).

4 Agradezco a Gerard W. van Bussel, responsable de las colecciones del Norte y Centroamérica del Muse (.)

Fig.15 – Rana con máscara de Tlalok, Museum für Völkerkunde, Viena 4 (fotografía del autor). 35 Estos animales también están presentes en el denominado “Altar de las Ranas”, que demarca el espacio dedicado a Tlalok dentro del Templo Mayor de la Ciudad de Tenochtitlan (Figura 16). El análisis de los restos de pigmento en estas esculturas indicó que su cuerpo era azul, lo cual acentúa su conexión con Tlalok, pues este color está estrechamente relacionado con este dios y con la lluvia (López Austin y López Lujan 2011, p.303). 36 El comportamiento de las ranas está regido en gran medida por los ciclos de las lluvias ya que, en las regiones tropicales y subtropicales, muchas especies se aparean de manera continuada durante la temporada de tormentas (Wells 2007, p.340). Esto se debe a que la presencia de las lluvias les permite depositar sus huevos en las aguadas, aumentando con ello las posibilidades de supervivencia de sus crías, las cuales necesitan del agua para vivir cuando son renacuajos, pues carecen de pulmones después de salir del huevo.37 El poder predictivo del canto de ranas y sapos en relación con la proximidad de las lluvias fue muy importante para los antiguos pueblos de Mesoamérica.

En ciertas comunidades se les denomina “hijos de la lluvia”, o proveedores de la misma. En las comunidades mayas, a la rana uo se le considera el músico de Chaahk, dios de la lluvia, pues canta cuando va a llover (Tuz Chi 2009, p.38). Su conexión con el pronóstico de las lluvias se encuentra muy extendido por toda Mesoamérica.38 Esto ha producido que en el área maya, los anfibios se relacionen con la actividad agrícola porque “si se oye cantar al sapo es que la lluvia va a llegar” (Tuz Chi 2009, p.175).

Dentro de la mentalidad indígena, el canto de los sapos y ranas augura un tiempo favorable para la agricultura. Según el hmen de San Isidro Macyam, “los sapitos son los que van a llamar a los santos yumtsilo’ob, y a los chako’ob para que con su canto les avisen que ya es tiempo de llover” (ibid.).

  1. El hmen del pueblo de Ichmul indica que la presencia de los sapos en la ritualidad “garantiza que los sagrados vientos, van a escuchar la petición y van a bajar por la gracia que se les ofrece en el santo cha’achaak” (ibid.).
  2. Dentro de esta ceremonia los mayas proceden a hacer gestos y croar como sapos, imitando por ejemplo el sapo identificado como uo’ y otro conocido como lec,

Realizan sonidos onomatopéyicos imitando su croar (Tuz Chi 2009, p.176). Como podemos apreciar, dentro de la cosmovisión maya, las ranas son unos de los animales encargados de anunciar las lluvias y de solicitar a los vientos que las traigan.39 Pero no solamente los animales acuáticos están incluidos en este ritual.

Según Villa Rojas (1995, p.104), la ceremonia del Ch’a–Chak se emplea con el fin de atraer la buena voluntad de los patrones de la naturaleza, los yumtzilo’ob, Aparte de reproducir de manera mimética al mundo mediante un altar con forma de cuadrilátero, las ramas y plantas que se emplean para adornarlo son de naturaleza fría, pues lo que se desea atraer son las lluvias.

Las personas que participan en el ritual representan a las deidades cuyos favores se solicitan y se imitan no solamente a animales acuáticos, sino también a las aves encargadas de anunciar la llegada de las lluvias (Villa Rojas 1995, p.104).40 Dentro de la tradición religiosa mesoamericana las aves han sido consideradas como mensajeras de augurios, tanto buenos como malos.

Son también mensajeras sobre todo de calamidades y algunas son empleadas como agentes malignos por brujos y hechiceros para esparcir su mal. Es especialmente conocida la capacidad de búhos y lechuzas para anunciar la muerte. Pero entre los fenómenos que tanto sus acciones como sus cantos pueden predecir, se encuentra en un lugar especial la lluvia (Hull y Fergus 2011, p.46).41 De acuerdo con los trabajos de Hull y Fergus (2009a, 2009b, 2011), son varias las aves que con su canto pueden predecir la lluvia.

Entre los indígenas mopán de Belice existen varias aves que anuncian la llegada de las lluvias. Entre éstas se encuentra la chachalaca (Ortalis vetula), cuyo canto anuncia que pronto lloverá (Hull y Fergus 2009a, p.24). El canto del k’ok’ota’, o mirlo pardo (Turdus grayi), anuncia que la lluvia es inminente si esta ave se encuentra descansando en un árbol (Hull y Fergus 2009a, p.24).

  • Cabe señalar también el tántalo americano (Mycteria americana), cuyo canto, creen los indígenas de Mopán, anuncia la llegada de las lluvias (Hull y Fergus 2009a, p.24).42 Entre los choles, existe la creencia de que los pájaros pueden anunciar la llegada de las lluvias.
  • Son varias las aves que, de acuerdo con los campesinos choles, por su comportamiento o actitud, predicen la llegada de las tormentas.

Entre éstos se encuentran el cuco ardilla ( Piaya cayana ), denominado ti’ ap por estas comunidades, el cual anuncia que lloverá pronto cuando canta con un agudo chillido que suena como ” piiiiich ” (Hull y Fergus 2011, p.47). Asimismo tenemos el carpintero marrón (Veniliornis fumigatus) y el carpintero de frente dorada (Melanerpes aurifrons), ambos denominados (x)ti : cuando alguno de ellos canta ” ti’ ti’ ti’ “, las lluvias llegarán pronto (ibid.).

También el kel, o chachalaca es un ave cuyo canto “anuncia las lluvias” (Attinasi 1973, p.279). Y por el contrario, el ch’urukinkuj, o búho gritón (Megascops trichopsis), da señales con su canto de que el tiempo se va a componer, es decir, que dejará de llover. Entre los q’eqchi’ de Belice, el mirlo pardo, llamado por éstos k’ook’ob, también anuncia que lloverá al día siguiente si canta por la noche.43 Pero entre las aves que pueden predecir el tiempo destacan algunas rapaces, tales como águilas y gavilanes, por su poder de predicción de ciertos eventos, llegando hasta ser considerados “hechiceros alados”, tales como el águila negra ( xiik en tzutujil), la cual es considerada como un “sajorin”, término ampliamente empleado en el área maya para designar a brujos o hechiceros porque poseen la capacidad de predecir eventos futuros y localizar agua (Hull y Fergus 2009b, p.103).

Como ya mencionamos al describir a las aves que aparecen en la Cuenta Larga, éstas poseen características de rapaces, como las aves aquí descritas.44 Siguiendo con el análisis de la relación de los seres que representan los periodos de la Cuenta Larga maya, consideremos ahora la serpiente de agua.

De acuerdo con Zamora (2008), las Noh Chan son serpientes relacionadas con las corrientes de agua producidas por las lluvias estacionales en muy diversas fuentes etnográficas. Hellmuth (1987) relacionó a este ser con las aguas subterráneas y el inframundo, aunque claramente esto depende del contexto de aparición de la serpiente.

Wisdom (1961, p.447-448) menciona que los ch’orties de Guatemala creen en unas serpientes gigantescas relacionadas con los caudales de agua y los fenómenos atmosféricos, pues ayudan a producir la lluvia. De acuerdo con Daniel Salazar Lama (comunicación personal 2015), la serpiente acuática WITZ’, es un ser dual, pues es una criatura que representa una corriente de agua y, a la vez, es la personificación de las aguas terrestres, algunas vinculadas con el espacio del inframundo.

  • Es muy probable que la serpiente witz’ sea el ancestro de los seres llamados chijchan entre los ch’orties (Coltman 2015, Stuart 2007).
  • Estos seres habitan dentro de todo cuerpo de agua (Wisdom 1961) y su jefe, el Noj Chan, controla las lluvias y el viento (Girard 1962, p.116).45 El cuerpo de la serpiente, generalmente ondulante y con una hilera de puntos que indican agua, parece representar una corriente, lo cual concuerda con lo propuesto por Stuart (2007) a partir de la lectura de su nombre.

Por otro lado, en el mural poniente de San Bartolo se le ve con cuerpo antropomorfo, como un propiciador del renacimiento del dios del maíz. En este contexto espacial, dentro del caparazón de la tortuga, podría estar más asociada con el inframundo, como la personificación de las aguas de ese ámbito.

Es así como se puede concluir que la serpiente WITZ’, representa las corrientes de agua generadas a partir de las lluvias, las cuales asemejan gigantescas serpientes.46 Hemos podido descubrir que el factor común de los animales presentes en la Cuenta Larga hasta ahora analizados, es su capacidad de predecir o provocar la lluvia, y de manifestar su resultado.

De ser esto cierto, faltaría ver cuál es la relación del mono con la lluvia.47 Aunque muy pocas fuentes etnográficas suelen hablar del entorno natural, y si lo hacen no suelen especificar todos los animales de la región analizada sino solamente aquellos que tienen un marcado uso religioso, es muy conocido en las comunidades mayas que los monos aúllan o gritan cuando se aproxima una fuerte tormenta.

  • Esto lo he podido constatar en campo, durante los trabajos de análisis epigráfico realizados para el Proyecto Arqueológico Calakmul, bajo la dirección del arqueólogo Ramón Carrasco Vargas.
  • El mono, ya sea el saraguato o bien el araña, reaccionan ante eventos pluviales de cierta magnitud y lo hacen con muy poco tiempo de anticipación, pues con pequeñas lloviznas su actividad no se ve modificada.

Sólo reaccionan de forma estentórea cuando se aproxima una fuerte tormenta acompañada de viento, gritando y agitando las ramas de los árboles.48 Existen en realidad pruebas de que otros pueblos prehispánicos de Mesoamérica se dieron cuenta de esta relación entre el mono y las lluvias, si bien de manera indirecta, a través de la relación entre el mono y el viento, elemento este último necesario para la llegada de las tormentas (Gutiérrez Usillos 2002, p.331-332; Nájera 2015, p.145-160).

Durante la realización de los trabajos de creación de la línea 1 del Metro de la Ciudad de México en 1967, se encontró un adoratorio dedicado al dios mexica del viento, Ehecatl-Quetzalcoatl, en lo que ahora es la estación del metro de Pino Suárez (Gussinyer 1969a, 1969b). Como parte de las ofrendas de dedicación del edificio, se localizó la estatua de un mono con la máscara bucal de Ehecatl (Figura 17).

Fig.17 – Estatua de la deidad Ehecatl-Ozomatli (foto S. Éliès). 49 De acuerdo con Beyer (1963), existen también figurillas de barro con la imagen de un mono con atributos de Ehecatl y, de acuerdo con este autor, los antiguos mexicanos identificaban al mono como el “soplador”. Es decir, una de las advocaciones de Ehecatl-Quetzalcoatl era el mono, lo cual relaciona a este animal con el viento, elemento fundamental para acarrear las nubes que traen las tormentas.50 Otro evento mitológico relaciona a los monos con el viento: es el narrado en la Leyenda de los Soles, donde se indica claramente que, durante el segundo sol, el Nauhuecatl (4 viento), los que moraron en el mundo fueron llevados por el viento y convertidos en monos (Feliciano Velázquez 1992, p.119).51 Esta relación entre el mono y el viento también fue constatada por los antiguos pueblos mayas, como lo demuestra la presencia de un friso con estos animales en el conjunto arquitectónico de la Serie Inicial en Chichén Itzá (Nájera 2012), el cual, según Taube, estaba dedicado al Dios del Viento debido a la presencia de un ser alado y con máscara en forma de pico en la Fachada del Osario (Taube 2015).52 Ahora bien, otra evidencia de esta relación entre los monos y las deidades del viento en el área maya la podemos encontrar dentro del contexto de la propia Cuenta Larga.

En algunos de los ejemplos de la utilización del mono como símbolo del día, podemos apreciar que dentro del ojo porta el símbolo en forma de “T”, leído como IK’, mediante el cual se representa al viento en la cultura maya. Tal es el caso de la Estela 63 de Copán (Figura 18) y de la placa de Leiden (Figura 4).

Fig.18 – Estela 63 de Copán. El glifo del día, un mono con el signo del viento, Ik’, en el ojo, está aquí resaltado (según el dibujo de Barbara Fash). 53 La relación entre la presencia de los vientos y la lluvia en la cosmovisión mesoamericana la describía ya Sahagún, pues decía, con respecto a Quetzalcoatl que: “barría el camino a los dioses del agua y esto adivinaban porque antes que comienzan las aguas hay grandes vientos y polvos y esto decían que Quetzalcoatl, dios de los vientos, barría los caminos a los dioses de la lluvia, para que viniese a llover” (Gutiérrez Usillos 2002, p.331).

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Esta relación entre la lluvia y el viento se ve reforzada en el caso del Ehecatl–Ozomatli, al haber sido hallada también, como parte de las ofrendas del adoratorio de la estación del metro Pino Suárez, una estatua estucada y pintada de azul de un sapo (Figura 19), idéntico a los sapos ya citados del Templo Mayor (ver Figura 16).

Fig.19 – Estatua estucada y pintada con la forma de un sapo procedente de la ofrenda del adoratorio de Ehecatl en la estación del metro Pino Suárez de México (según Gussinyer 1969a). 54 Llegados a este punto y después de haber realizado un análisis detallado de la carga simbólica que, dentro de las culturas de Mesoamérica, tienen los animales que se emplearon para representar los diferentes periodos que conforman la Cuenta Larga entre los mayas, se puede asegurar que el elemento común, el que da coherencia y consigue darle una lógica a su empleo, es el poder que dichos seres tenían para favorecer, predecir o anunciar la llegada de las lluvias, o ser producto de las mismas, como es el caso de la serpiente de agua.55 Esto resulta de sumo interés porque indicaría que el objetivo primario de la creación de esa cuenta de los tiempos hubiera sido seguir las distintas épocas en las que se desarrollan las lluvias, muy en la línea del calendario egipcio antiguo cuya misión era el seguimiento de las subidas anuales del río Nilo (Duncan 1999, p.32).56 Los eventos meteorológicos tienen una periodicidad anual ampliamente reconocida en muchas partes del mundo, la cual está relacionada con la presencia de las estaciones.

A partir del momento en que las culturas del pasado se volvieron sedentarias y dependientes de la agricultura, la necesidad de detectar la época correcta en la que se presentarían las lluvias llevó a los hombres a buscar signos entre los elementos de la naturaleza que tenían a mano, entre los cuales se encuentran los animales que les rodean, cuya interacción con el medio ambiente puede resultar en muchos casos más estrecha que la nuestra.

De esas observaciones y de las necesidades surgidas por la dependencia de la agricultura es muy posible que surgieran los diversos calendarios en el mundo, entre ellos el mesoamericano, así como los signos que lo integran (Duncan 1999, p. xvi).57 Es así como los animales que representan los periodos de la Cuenta Larga serían vestigios de los medios a través de los cuales los mayas trataron de hacerse con el control de la pronosticación de la llegada de las aguas.

5 A lo largo del presente trabajo se respeta la ortografía usada por cada diccionario referenciado.

58 Esta relación entre las palabras para designar el año y la lluvia se puede aún apreciar a nivel léxico en casi todas las lenguas mayas. Es así como la palabra para designar el año en la mayor parte de dichas lenguas se correspondería con el término empleado por los mayas del periodo clásico, haab’, tal y como se puede apreciar en la siguiente tabla 5 : Tabla 1 – Palabra con la que se designa el año en las lenguas mayas.

Lengua Vocablo 3 Traducción Fuente
Ch’olti hab “año” Robertson et al.2010, p.298
Ch’ortí jab’ “edad, tiempo, año” Pérez Martínez et al.1996, p.76
Chontal (de Acalan) jab –jab “año””clasificador numeral de años por venir” Smailus 1975, p.141
Chontal (de Tabasco) jab “año” Keller y Luciano 1997, p.125
Ch’ol jab “año” Becerra 1937, p.11
Chol(de Tila) jabil “año” Schumann 1973, p.47
Tzotzil jabil “año” Laughlin 2007, p.89; Hurley y Ruíz 1986, p.57
Tzotzil colonial jabil “año” García de León 1971, p.48
Tzeltal ha’bil “año” Kaufman 1972, p.103
Tzeltal (de Bachajon) habil “año” Slocum y Gerdel 1991, p.19
Mopán jaab “año” Schumann 1997, p.217
Yucateco habhabil “año””edad en la que se hace algo” Swadesh et al.1991, p.50

59 Pero en algunos casos, para ciertas lenguas mayas, la misma palabra designa las lluvias: Tabla 2 – Palabra con la que se designa la lluvia en algunas lenguas mayas.

Lengua Vocablo Traducción Fuente
Achi jab’ “lluvia” Tuyuc Sucuc 2000, p.41
Quiche hab habih “rainstorm, downpour, hard rain” “rain” Edmonson 1965, p.37
Pok’om hab “año como ‘el aguacero’, un año” Acuña 1991, p.267

60 Resulta de especial interés la entrada para hab en la lengua pok’om, pues nos indica que ambos términos eran equiparables o sinónimos.61 Ya algunos de los cronistas coloniales indican esta manera de conceptualizar el año basándose en las épocas de lluvias.

Ciudad Real (1976, vol.1, p.55) nos dice en relación con las tierras del México central: “Las aguas comienzan en aquella provincia ordinariamente por mayo, y se acaban ordinariamente por nuestro padre San Francisco (4 de octubre), y a este tiempo llaman invierno; en los demás meses no llueve de ordinario, y a este llaman verano”.62 Resulta también interesante constatar que, en algunos casos, el poder predictivo es directo, como en el caso de batracios y pájaros, pues los comportamientos de estos animales están claramente regidos por los ciclos estacionales relacionados con las lluvias.

En el caso de la serpiente de agua, la relación es más conceptual, ya que, dentro de la cosmovisión indígena maya, estas serpientes gigantes que viven dentro de la tierra ayudan a los dueños del mundo a traer las lluvias para proveer a plantas, animales y a los propios hombres.63 El caso que a priori parece más peculiar es el de los monos, ya que son pocos los vestigios que señalan que estos animales tienen una relación especial con la lluvia dentro de las creencias de los pueblos de Mesoamérica.

Su comportamiento resulta muy llamativo en el momento en el que va a comenzar a llover. Cuando una tormenta se acerca en las zonas selváticas del área maya, lo primero que se puede percibir es un fuerte viento. Este viento anuncia que la tormenta es inminente y cuanto mayor sea la tormenta, más fuerte será el viento.

Cuando el viento de tormenta comienza a soplar, los monos se agitan, gritan y se mueven sacudiendo las ramas que tienen a su alcance; una vez que comienza la tormenta, se calman y esperan a que pase para seguir moviéndose entre las diferentes zonas en las cuales se alimentan.

Es decir, en realidad reaccionan ante el viento, de ahí que los mayas y otros pueblos mesoamericanos los hayan relacionado con este fenómeno atmosférico. Por tanto, la relación entre viento y lluvia dentro de la cosmovisión mesoamericana es muy estrecha. Son los vientos los que traen la lluvia, son ellos los que traen las tormentas.64 La selección de la correspondencia entre cada animal y cada unidad de la Cuenta Larga, puede deberse a las diferentes capacidades predictivas de los animales empleados.

Como ya se ha indicado, los monos se agitan cuando el aire que acompaña a las tormentas comienza a soplar; éste es un hecho casi inminente que se puede predecir solamente por unos cuantos minutos. En cambio, los batracios pueden predecir si va llover con uno o dos días de antelación.

  • Esto se debe a que poseen una especial sensibilidad a los cambios atmosféricos, en especial a los cambios barométricos (Duellman y Trueb 1994), lo que les permite comenzar con los llamados a las hembras con el fin de aparearse cuando se aproximan las lluvias (Marsh 2000; Oseen y Wasserung 2002).
  • Pero los animales que son especialmente sensibles a los cambios de presión atmosférica son las aves, pues pueden detectar cambios de altitud de hasta 10 m (O’Neill 2013).

Esta sensibilidad les permite predecir cuándo se aproximan los cambios estacionales, con el fin de poder comenzar sus periodos de migración y esto obviamente incluye la proximidad de la época de lluvias (Keeton 1999). Es así como parece que los animales fueron ordenados de acuerdo con el tiempo de anticipación con el que pueden predecir la proximidad de las lluvias, yendo del que menos capacidad tiene, al que posee la mayor capacidad predictiva.65 Así mismo, el empleo de aves para los tres periodos superiores puede deberse a que en un principio la cantidad de los mismos era de solamente tres periodos, siendo un vestigio de esto el empleo de pik como nombre de un periodo que no se corresponde con la cantidad de días que enumera.

Posiblemente, en sus orígenes, el calendario efectivamente sólo contaba años. Con el avance de la civilización y de la cultura, la necesidad de elevar la cuenta a periodos de años requirió la inclusión de nuevos elementos en la Cuenta Larga, para los cuales se empleó el último animal presente en la misma, con alguna modificación que les pudiera diferenciar entre sí.

Se requerirá de mayor información, especialmente temprana, para poder corroborar esta hipótesis.66 Una vez más se puede apreciar cómo, a pesar de que los elementos iconográficos que conforman el conjunto de creencias de un pueblo, en este caso el maya, pueden tener múltiples valores simbólicos, el contexto de empleo de dichos elementos nos indica cuál es el valor primario que se debe aplicar al símbolo en cada caso (Valencia 2015).

¿Qué hacian los mayas con los animales?

Simbolismo, Mitología y Poder: El Papel de los Animales en la Vida Maya Los animales jugaron un papel muy importante en la vida de los mayas prehispánicos como una fuente de carne, plumas y pieles. Sin embargo, para los mayas los animales no eran sólo un recurso material, ya que eran de gran importancia en el ámbito mitológico, simbólico y religioso.

Podemos ver evidencia de esto en varias historias y leyendas, así como en representaciones artísticas de la era prehispánica. Es común ver a animales retratados tomando roles y poseyendo atributos de naturaleza humana o divina. Por ejemplo, los mayas creían que los difuntos eran transportados al inframundo (Xibalbá) en una canoa por ranas y cocodrilos.

En algunos casos también vemos a los dioses del panteón maya tomando un aspecto animal, como es el caso de Camazotz (el dios murciélago del inframundo) o el poderoso Kukulkán (La Serpiente Emplumada) quien famosamente posee características de tanto serpientes como aves.

Sin embargo, en muchos otros casos apreciamos representaciones más naturales. En varias ciudades mayas podemos observar adornos de animales como tortugas y aves que embellecen las fachadas de imponentes estructuras. La ciudad maya de Uxmal posee maravillosos ejemplos como son La Casa de las Tortugas y la sección superior de La Gran Pirámide, la cual está adornada con relieves en piedra de pericos.

Aunque estos detalles son hermosos, es importante recordar que su relevancia no es sólo estética ya que existen lazos simbólicos entre estos animales y las fuerzas divinas que rigen el universo. Por ejemplo, es notable el vínculo entre las tortugas y el dios de la lluvia Chaac, cuyos mascarones son la característica arquitectónica dominante en Uxmal y sus alrededores.

  • Uno de los animales más sagrados para los mayas fue el jaguar: el Balam.
  • A este felino se le asocia con el sol pero también con la noche.
  • Por lo tanto, los antiguos creían que tenía la habilidad de cruzar entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
  • Una de las representaciones más famosas del jaguar en el arte maya es el famoso Trono Jaguar el cual se encuentra en el interior de la célebre Pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá.

Fue común en el mundo maya ver a reyes, gobernantes y a otras personas poderosas asociándose con el jaguar e incluso tomar su nombre. De igual forma, las personas influyentes en esta era portaban la distintiva piel del jaguar para enaltecer su propio poder y prestigio.

¿Cuál era el perro de los mayas?

El carácter sagrado del xoloitzcuintli entre los nahuas y los mayas En este trabajo se presenta la significación simbólica del perro xoloitzcuintli en las culturas náhuatl y maya prehispánicas. Por ser un perro anormal, el xoloitzcuintli fue considerado sagrado, con las funciones de representar a los hombres en el sacrificio y conducir a sus espíritus al inframundo.

Y como deidad, fue Xólotl, el hermano gemelo de Quetzalcóatl, el encargado de conducir al Sol en su viaje por el inframundo y patrón de todo lo doble, considerado anormal. El animal más cercano a los seres humanos, que los ha acompañado en su vida cotidiana quizá desde la aparición del Homo sapiens sapiens, es el perro.

Y en las culturas mesoamericanas no sólo ha sido compañero por excelencia del hombre, sino también su sustituto ante los dioses en el sacrificio, su antepasado, su conductor al más allá, el proveedor del fuego y, con ello, de la civilización. En Mesoamérica había distintas clases de perros antes de la llegada de los españoles con sus canes, pero los conquistadores debieron sorprenderse grandemente al conocer a los xoloitzcuintli,

En la Relación de la Ciudad de Mérida se afirma: “Hay perros naturales de la tierra que no tienen pelo ninguno, y no ladran, que tienen los dientes ralos y agudos, las orejas pequeñas, tiesas y levantadas y también los indios tienen otra suerte de perros que tienen pelo, pero tampoco ladran y son del mismo tamaño que los demás”.

Estos perros son, respectivamente, el k’ik’bil pek, perro nativo sin pelo, el kus y el tsom, perros con pelo. Los nahuas, por su parte, llamaban al perro pelón xoloitzcuintli, que es descrito por el médico Francisco Hernández como el más grande de los perros autóctonos sin pelo, de piel suave y lisa, manchada de leonado y azul.

Sahagún, por su parte, proporciona varios otros nombres de perros, entre ellos, los nombres genéricos chichi e itzcuintli, y añade que tienen las cualidades de nobleza y cariño por sus amos que tiene cualquier perro. O sea que había itzcuintlis que no eran pelones, que no eran xolo, De los xoloitzcuintli, el fraile dice que los cubrían con mantas para dormir y que no nacían así, sino que de pequeños los untaban con una resina llamada óxitl para que se les cayera el pelo.

Obviamente no era así, pues esta clase de perro, que ha sobrevivido hasta hoy y que se conoce como “pelón mexicano” o Canis africanus, es un can muy peculiar, ya que en la misma camada algunos nacen con pelo y otros, pelones, por lo que hay quienes no lo consideran propiamente una raza.

Los pelones tienen rasgos muy distintivos: les faltan muchos de los dientes, tienen un grado más de temperatura corporal que la normal y sudan copiosamente del vientre. Casi no ladran ni gimen, por lo que los conquistadores les llamaron “perros mudos”. Estos rasgos se deben a un gen semiletal homocigótico que se transmite a los hijos.

Ese gen es el dominante, pero tienen otro recesivo que produce hijos con pelo. De este modo, los xoloitzcuintli siempre son heterocigotos. Sus hermanos que nacen con pelo tienen la dentadura completa y la temperatura normal, y si se cruzan con otros peludos todos sus hijos serán peludos porque carecen de ese gen.

Hoy existen tres tamaños, que los criadores denominan “miniatura”, “toy” y “estándar”, y tienen todos los rasgos descritos en las fuentes. Esa clase de perros sin pelo no sólo ha existido en Mesoamérica, sino también en Perú, Etiopía, Turquía, China, El Congo, Paraguay y Argentina. Los nahuas sabían muy bien que este perro constituía una anormalidad, de ahí su nombre, xoloitzcuintli, ya que xolo significa deformidad, monstruosidad; eran xolo los jorobados, los enanos y todo lo doble, como los gemelos, por eso se dice que mataban a uno de ellos.

De la Garza, Mercedes, “El carácter sagrado del xoloitzcuintli entre los nahuas y los mayas”, Arqueología Mexicana, núm.125, pp.58-63. Mercedes de la Garza. Doctora en historia, investigadora emérita de la UNAM e investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores.

Especializada en historia de las religiones náhuatl y maya. Ha publicado 23 libros y más de 170 artículos y capítulos de libros. Libros más recientes (2012): Sueño y éxtasis. Visión chamánica de los nahuas y los mayas y Palenque-Lakamhá. Una presencia inmortal del pasado indígena (en colaboración con Guillermo Bernal y Martha Cuevas).

Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar: : El carácter sagrado del xoloitzcuintli entre los nahuas y los mayas

¿Qué es lo que cultivaban los mayas?

Las prácticas agrícolas tradicionales de los Mayas de la Península de Yucatán Artículo Las prácticas productivas tradicionales, intrínsecamente, tienen un valor social, cultural y ambiental al ser reflejo de la identidad de las comunidades.

Tomás Augusto González Estrada Consultor UNESCO La Oficina en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) establecieron un Programa de Acompañamiento para el desarrollo sostenible en la ruta del Tren Maya con el propósito de incorporar en los objetivos del proyecto el enfoque del desarrollo sostenible inclusivo, así como el fortalecimiento y salvaguardia del patrimonio cultural y natural.

Dicho enfoque involucra la identificación de prácticas productivas tradicionales del medio rural con alto valor cultural y la identificación de productores. De acuerdo con los programas de manejo de las Reservas de la Biosfera de la UNESCO y del, en la Península de Yucatán las actividades productivas rurales más frecuentes, con alto valor cultural y ambiental son: a) la milpa maya, b) la apicultura con abejas nativas, y c) las artesanías (textiles, fibras naturales, alfarería, labrado de piedra, labrado de madera, entre otras).

El sistema de milpa maya, una práctica tradicional emblemática Las prácticas productivas tradicionales, intrínsecamente, tienen un valor social, cultural y ambiental ya que son reflejo de la identidad de las comunidades. Por ello, su preservación es de vital importancia al ser testimonio de la diversidad cultural, desempeñar un papel activo de los conocimientos tradicionales, así como manifestar las dinámicas de cambio social.

Las prácticas productivas tradicionales tienen su lugar en el centro de la cultura y la creatividad como factor de desarrollo humano. Una práctica productiva tradicional emblemática de las comunidades rurales de la Península de Yucatán es el sistema de la, La milpa, kool en lengua maya, es el sistema de cultivo y aprovechamiento integral de los recursos bióticos y abióticos, basado en la roza-tumba-quema (R-T-Q) de la selva, que posibilita la producción de alimentos y otros satisfactores básicos, que además del cultivo de maíz asociado y el pach pakal, incluye los aprovechamientos forestales, la cacería, la apicultura, el solar, el ka´anche´, la meliponicultura, las prácticas ceremoniales (primicias, huajicol, cha chaac, hol-ché, loh-kax y jéetsméek, entre otras) y las prácticas productivas artesanales (bordado, urdido de hamacas, cestería y tallado en madera, entre otras) debido a que la mayor parte de estas últimas se realizan en el ámbito de la casa habitación y el solar de las familias milperas.

  • El sistema milpa sustentó en gran medida el desarrollo de la cultura maya en el pasado y actualmente continúa practicándose como parte importante del sustento material e inmaterial de las comunidades mayas rurales peninsulares.
  • Los cultivos de la milpa maya El sistema de Milpa Maya se integra por un conjunto de prácticas productivas tradicionales manejadas por la familia campesina.

Dichas prácticas tienen como eje central el cultivo de maíz (Zea mays), con sus diversas variedades, asociado al frijol (Phaseolus spp.) y calabaza (Cucurbita spp.). En la misma parcela de milpa se incluyen hortalizas locales manejadas como cultivo múltiple, en un espacio denominado pach pakal,

  1. Entre estas hortalizas se pueden encontrar camotes (Ipomea batatas), yuca (Manihot esculenta), akin makal (Dioscorea bulbífera y D.
  2. Alata), xcucut macal (Xanthosoma yucatanense), jícama (Pachirrhizus erosus), cacahuate (Arachis hipogea), xpelón (Vigna unguiculata) y lentejas (Cajanus cajan); así como otras especies, incluyendo chile (Capsicum annum L.), jitomate (Lycopersicum esculentum), melón (Cucurbita melo), sandía (Citrullus lanatus) y pepino (Cucumis sativa).

También se cultivan plantas no comestibles como el lek y el chú (Lagenaria ciceraria) cuyos frutos secos se utilizan como contenedores para tortillas y para transportar agua, respectivamente. La sostenibilidad de la milpa maya El sistema milpa bajo R-T-Q depende del capital biológico depositado en la sucesión secundaria de la selva, la cual es manejada por los milperos con un enfoque que les permite aprovechar los recursos forestales incluyendo leña, carbón, productos maderables y minerales; así como, los recursos faunísticos locales alimenticios mediante la caza de mamíferos, aves y reptiles silvestres.

  • Es de especial relevancia señalar que la práctica de R-T-Q favorece la regeneración de la selva con especies arbóreas, mediante los brotes que surgen de los meristemos que sobreviven a la quema en los tocones y las raíces.
  • El proceso de sucesión secundaria bajo R-T-Q, también permite que las semillas de las especies anuales germinen al inicio de la temporada de lluvias, de manera que la diversidad biológica de la selva perturbada se reestablece a corto plazo y se mantiene de mediano a largo plazo.

De la sucesión secundaria, los milperos también obtienen diversas plantas medicinales y en algunos casos, en zonas de selva conservada, materias primas industriales como el palo de tinte (Haematoxylum campechainum), el cedro (Cedrela odorata), el tzalam (Lysiloma bahamense), el chechén (Metopium brownie), el jabín (Piscidia piscipula), el chacté viga (Caesalpinia platyloba), el chacté kok (Sickingia salvadorensis), el granadillo (Dalbergia melanoxylon) y el chicle (Manilkara zapota) entre otras; o especies melíferas como el tajonal (Viguiera dentata), el dzizilché (Gymnopodium floribundum) y diversas enredaderas y bejucos de las familias Sapindaceae y Convulvulaceae, que en algunos casos también tienen un uso artesanal,

  • La apicultura (Apis mellifera) ha sido un proceso productivo altamente rentable que aprovecha las floraciones de la vegetación secundaria.
  • Desde milenios atrás, las comunidades mayas han aprovechado la selva y los ecosistemas terrestres tropicales de Mesoamérica mediante el sistema de milpa bajo R-T-Q, mismo que les ha permitido producir maíz, una gran variedad de productos alimenticios complementarios y otros satisfactores para el bienestar familiar y comunitario.

Este sistema ha perdurado hasta el presente, fundamentalmente utilizando las mismas prácticas productivas prehispánicas. Si bien ha integrado prácticas nuevas, instrumentos de trabajo y cultivos, su capacidad de adaptación y manejo comunitario a largo plazo ha dado como resultado la permanencia de la selva en la región peninsular. Cual Era La Comida De Los Mayas La Milpa Maya, Patrimonio Cultural Al igual que con las otras formas del Patrimonio Cultural Inmaterial, el objetivo del Programa de Acompañamiento, a través de la identificación de las prácticas productivas tradicionales, es contribuir a lograr la salvaguardia para garantizar que los conocimientos y las prácticas tradicionales inherentes se transmitan a las generaciones venideras, de modo que estas se mantengan vivas, como medio de subsistencia en las comunidades rurales y como expresión de creatividad e identidad cultural.

  1. Será a través de la valorización cultural de las prácticas tradicionales, de la diferenciación de sus productos y de la búsqueda de estrategias para darles un valor agregado, que se podrá vislumbrar la salvaguardia del sistema milpa como patrimonio cultural.
  2. Por otra parte, para que el proyecto del Tren Maya sea exitoso en mejorar el bienestar de los habitantes de la Península de Yucatán, reduciendo los niveles de pobreza y desigualdad, será indispensable conocer a fondo las condiciones y dinámicas ambientales, históricas y sociales de la población; en particular, las prácticas productivas tradicionales de las comunidades rurales que habitan en su recorrido, y las zonas circundantes, para que a partir de este conocimiento se definan estrategias, programas y proyectos de política pública y del sector privado que reconozcan el valor de las prácticas productivas tradicionales y sus productos.

Entre estas prácticas tradicionales destaca la Milpa Maya, como un sistema que es cimiento productivo y brinda cohesión social y cultural a los habitantes de las comunidades rurales de la Península de Yucatán. BIBLIOGRAFÍA Arias, L.1980. La producción milpera actual en Yaxcabá́, Yucatán.

En: Hernández X., E., Padilla, R. (eds.). Seminario sobre producción agrícola en Yucatán. Gob. del Edo. de Yucatán-SARH-SPP-CP. Mérida, Yucatán, México. Cahuich, D., Huicochea, L., Mariaca, R.2014. El huerto familiar, la milpa y el monte maya en las prácticas rituales y ceremoniales de las familias de X-Mejía, Hopelchén, Campeche.

Relaciones 140: 157-184. Hernández X., E.1959. La agricultura. En: Beltrán, E. (ed.) Los recursos naturales del sureste y su aprovechamiento. Tomo III Cap.1 Instituto Mexicano de Recursos Naturales Renovables. México, D.F. Levy, S., Aguirre, J.R., Pignataro, G.2017.

Restauración de selvas y rehabilitación de vegetación secundaria en el sur de México, con base en el conocimiento tradicional. En: Baptiste, B., Pacheco, D., Carneiro da Cunha, M., Diaz, S. (eds.) Knowing our lands and resources. Indigenous and local knowledge of biodiversity and ecosystem services in the Americas.

UNESCO, Paris, France. Terán, S., Rasmussen, C.2009. La milpa de los mayas. La agricultura de los mayas prehispánicos y actuales en el noroeste de Yucatán. Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad de Oriente.2ª Edición. SDG 11 – Make cities and human settlements inclusive, safe, resilient and sustainable SDG 12 – Ensure sustainable consumption and production patterns SDG 16 – Promote peaceful and inclusive societies for sustainable development, provide access to justice for all and build effective, accountable and inclusive institutions at all levels : Las prácticas agrícolas tradicionales de los Mayas de la Península de Yucatán

¿Qué domesticaron los mayas?

El análisis de isótopos de carbono, nitrógeno, oxígeno y estroncio, de restos de animales del sitio arqueológico de Ceibal, en Guatemala, demuestra que en este antiguo sitio maya, y puede que en los alrededores, se criaron animales en cautividad y hubo un comercio o intercambio de perros y otros animales vivos, probablemente con fines ceremoniales, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences y dirigido por Ashley Sharpe, del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales en Panamá.

El análisis de isótopos de estroncio ha revelado que los mayas llevaron perros hasta Ceibal desde las distantes tierras altas de Guatemala: los huesos mandibulares de dos perros, excavados en fosos profundos situados en el centro del antiguo complejo ceremonial, presentaban unas proporciones de isótopos de estroncio correspondientes a las regiones montañosas más secas cercanas a la actual Ciudad de Guatemala.

“Esta es la primera evidencia de transporte de perros en el continente americano, Hay evidencias de que alrededor del 1000 d.C. se transportaron perros hasta las islas del Caribe, pero los restos de Ceibal están fechados alrededor del 400 a.C. “, afirma Sharpe.

Curiosidades sobre los mayas Sharpe y sus colegas han descubierto que la cría, alimentación y comercio de animales comenzó hace unos 2.500 años, durante el periodo Preclásico maya, y se intensificó durante el periodo Clásico; las ceremonias organizadas, que implicaban la cría de animales como alimento y el sacrificio de humanos y animales, fueron decisivas en el desarrollo de la civilización maya,

“Los restos de animales son de dos tipos: aquellos con una baja proporción de isótopos de carbono, que indica que comían principalmente plantas silvestres, y aquellos con una proporción de isótopos más alta, que probablemente comían maíz”, destaca Sharpe.

¿Qué dulces comian los mayas?

Los antiguos mayas no hacían barras dulces ni agregaban azúcar o leche al cacao. En vez de eso, tomaban el chocolate como un elixir ceremonial y un sabroso mejorador del ánimo.

¿Qué alimentos en común consumían los mayas y los aztecas?

#3. El maíz – Cual Era La Comida De Los Mayas Sin duda era el maíz el alimento precolombino predilecto de mayas, incas y aztecas. Por supuesto también fue del ingrediente que más diferentes preparaciones dominaron. Mientras que los mayas y aztecas consumían el maíz echo una pasta junto con tomates y envuelto en hojas de árbol, los incas llegaron algo más allá y consumían el maíz también tostado (parecido a las palomitas de maíz que hoy consumimos) y mezclado con miel, creando una pasta similar al turrón.

¿Cómo se llama la lengua de los mayas?

U NU’UKBESAJIL U TS’ÍIBTA’AL MAAYAT’AAN Maayat’aane’ ya’ab máak t’anik, jach ku t’a’anal sáansamal ti’ tuláakal u kuxtal maayáaj wíinik, ti’ u noj lu’umilo’ob Campeche, Quintana Roo yéetel Yucatán. Ya’ab xan máaxo’ob beetik meyajo’ob yo’osal le t’aana’, máaxo’ob ku kaanmo’ob u t’aane’ wáaj kex ma’, leti’obe’ jak’a’an u yóolo’ob bix u kuxtal yéetel bix u tuukul maayáaj kaaj.

Ba’ale’ ma’ ya’ab máak u kaanma ts’íib ich maayat’aan; le o’olal túune’ ba’ax ku kaxantik u nu’ukbesajil u ts’íibta’al maayat’aane’ u mu’uk’ankuntik le t’aana’ múuch’ yéetel u meyajtsil, tumen k tuukultike’ yaan u yáanta uti’al u ts’íibta’al maayat’aan ti’ u jejeláas kúuchilo’ob maayáaj kaaj. El maya es una de las lenguas indígenas con más hablantes y la más usada en la vida cotidiana, se habla en Campeche, Quintana Roo y Yucatán.

Es también una de las más estudiadas por propios y ajenos –quienes se han admirado ante la concepción del mundo que presenta el pensamiento y la cultura maya–. Sin embargo, poco se ha desarrollado la escritura; por lo que la normalización del sistema de escritura impulsará el desarrollo y difusión de la lengua maya contemporánea y por ende de su cultura, ya que contribuirá a la producción de todo tipo de textos y a su uso en todos los ámbitos de la vida de los mayahablantes.

¿Cuáles son sus costumbres y tradiciones de los mayas?

¿Cuáles son las características de la cultura maya? – Parece reiterativo decir que la civilización maya fue una de las más destacadas de su época, pero así fue. Sin embargo, ¿por qué era esto? A continuación, para que te des una idea, te compartimos algunas características de la cultura maya.

Chaac – Dios de la lluvia.Kukulkán o “serpiente emplumada” – Dios del viento y la lluvia.Hurakán – Dios del viento, tormenta y fuego.Tepeu – Dios del cielo.Ixchel – Diosa maya de la luna.Buluc-Chabtan – Dios de la guerra y los sacrificios humanos.Ah Puch – Dios de la muerte.Yum Kaax – Dios del maíz y la agricultura.

Para la cultura maya, el Cenote Sagrado, ubicado en Chichén Itzá, representaba la morada del dios de la lluvia y era un lugar exclusivo para realizar rituales y ofrendas. Realizaban sacrificios humanos No es ningún mito que los mayas realizaban sacrificios humanos.

De hecho, era uno de los rituales religiosos más importantes de su cultura. El objetivo de éstos era ofrendar a cambio de recursos vitales como la lluvia y la siembra, por mencionar unos ejemplos. Su cultura era rica en tradiciones y costumbres La cultura maya es rica en costumbres y tradiciones, entre ellas, las más populares son el juego de pelota, las ceremonias de sacrificios humanos y la danza Nan Pach.

Sin embargo, la que aún continúa vigente es el tradicional Hanal Pixán o “comida de las ánimas” en el estado de Yucatán. Concebían la belleza de manera distinta Los mayas tenían su propia reinterpretación de la belleza y la hacían notoria a través de sus cuerpos, El Hanal Pixán es una tradición de la cultura maya que se realiza para conmemorar a los difuntos. Eran grandes agricultores del maíz La cultura maya basaba su economía en la agricultura, principalmente en el cultivo del maíz. Con el paso del tiempo, diversificaron las cosechas e implementaron alimentos como frijol, calabaza y yuca, por mencionar algunos.

  1. Arquitectura, matemáticas y astronomía sus grandes fuertes Los mayas se considera estaban adelantados a su época.
  2. Su arquitectura, una de las más famosas, aún se conserva; con respecto a ésta, cada estilo de construcción dependía de los materiales que se tenían a disposición, la topografía y las preferencias de quienes estaban en los estratos más altos de la jerarquía.

También crearon un sistema numérico con base en el 20, el cual a través de rayas y puntos representaba las cifras. En este rubro estuvo la innovación de implementar y representar el 0, esto se estima como una de las mayores aportaciones que hizo la cultura a la humanidad.