Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina?

Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina
Como dijo Hipócrates: Que tu medicina sea tu alimento

  • Dr. Daniel Boone
  • Universidad Autónoma de Coahuila
  • Miembro de la Asociación Mexicana de Ciencias de los Alimentos (AMECA)

Una de las tantas frases memorables del padre de la medicina moderna, Hipócrates, es: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina. Pero comer cuando estás enfermo alimenta la enfermedad”. Vamos por partes: bien sabemos que el cuerpo obtiene muchos de los compuestos químicos que necesita para mantenerse sano a través de la alimentación, tales como carbohidratos, proteínas, grasas (sí, también son necesarias), vitaminas y minerales que cubren diferentes funciones y necesidades.

  • También sabemos que tener hábitos alimenticios desequilibrados puede generar o ayudar a generar propensión hacia diversas enfermedades como infecciones, obesidad, diabetes y afecciones cardiovasculares, entre otros 1,
  • Por otro lado, en los últimos años se ha popularizado el concepto de “alimentos funcionales”, que tienen como objetivo mejorar la salud del consumidor de forma adicional a la nutrición que brindan 2,3,

Además, la ciencia moderna ha demostrado el contenido de compuestos benéficos para la salud de muchas plantas que se han utilizado como remedios en diferentes prácticas de medicina tradicional, como el caso de la granada ( Punica granatum L) usada en la medicina Unani de la India, o la moringa ( Moringa oleifera ) usada por romanos, griegos y egipcios 4,5,

  1. Los beneficios extras que estas y otras plantas aportan a la salud, se deben principalmente a los compuestos que contienen, llamados nutracéuticos (de “nutricional” y “farmacéutico”, es decir, el que nutre y además previene o trata una enfermedad; Rojas Jiménez et al., 2016).
  2. Por ejemplo, el brócoli contiene sulforafano, un compuesto que presenta actividad anticancerígena, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y ayuda en el autismo y la osteorporosis 7 ; la biotina (vitamina B 8 ) contenida en carnes, leche, semillas y algunas verduras, entre otros alimentos, ayuda a reducir los niveles de triglicéridos en sangre 8 ; o las isoflavonas de la soya que pueden mejorar los síntomas de la deficiencia de estrógenos en mujeres perimenopáusicas 9,

Entonces, ¡Hipócrates tenía razón! La comida que llevamos a nuestra boca tiene una relación muy estrecha con la salud. En realidad, no es una noticia nueva. Esto se ha sabido desde hace muchos años y el auge que han tenido la enseñanza y la práctica de la Nutriología en México, ha fortalecido la idea en la población de que los hábitos alimenticios impactan directamente en la salud.

  1. Pero, hay que tener cuidado con algo: consumir un alimento que contiene uno o varios compuestos nutracéuticos no va a suplir ningún tratamiento farmacológico.
  2. Más bien, va a reforzar o complementar el efecto de la medicación.
  3. Es decir, comer hojas de moringa no va a hacer que un paciente con diabetes tipo 2 deje de necesitar una dosis diaria de insulina.

Los nutracéuticos contenidos en la moringa pueden ayudar a controlar los niveles de glucosa en la sangre del paciente, pero jamás harán el mismo trabajo que la insulina. Este tipo de ideas pueden generar confusiones peligrosas en las personas que padecen alguna enfermedad.

Es claro que la primera parte de la aseveración de Hipócrates es correcta. Mantener el equilibrio en la cantidad de comida que ingerimos ( no menos ni más de la necesaria) evitará algunos problemas de salud. Si a esto le sumamos un mayor contenido y variedad de compuestos nutracéuticos, las probabilidades de disfrutar de una vida saludable o de tener un menor impacto por las enfermedades que padecemos, aumentan considerablemente.

Respecto de la parte de “Pero comer cuando estás enfermo alimenta la enfermedad”, hay que tener en cuenta que Hipócrates no contaba con los adelantos tecnológicos y el conocimiento científico que existen hoy en día. Es bien sabido que una pieza importante para el tratamiento de una enfermedad y la recuperación de un paciente es llevar una alimentación adecuada.

  • En realidad, la frase debería quedar parecida a esto: Comer desequilibradamente dañará tu salud, más cuando estás enfermo.
  • Esta segunda parte de la reflexión del padre de la Medicina, puede prestarse a muchas malas interpretaciones y a ideas desviadas.
  • Por ejemplo, aquella de que el consumo de alimentos genéticamente modificados acidifica el organismo y este debe ser alcalinizado para alcanzar la salud, de la cual se derivan cosas como la clasificación disparatada de alimentos acidificantes (entre los cuales están la leche de vaca, cabra o soya, el pollo y las nueces, por ejemplo) y los alimentos alcalinizantes.

¿Alguien puede explicar cómo llegaron a esta clasificación la naranja, la piña y -mejor aún- el vinagre de manzana? 10 Aunque algunos alimentos o estilos de vida pueden estar ligados a la formación de cálculos renales, la acidez de la sangre no es algo sencillo de modificar mediante la dieta.

Otra idea que surge de malentender algunos aspectos de nuestra salud o de nuestro organismo es que el cáncer es provocado por un hongo y se cura comiendo bicarbonato de sodio 11, Este tipo de desinformaciones pueden significar un riesgo grande para la salud, por ello, es fundamental que encontremos un balance en la dieta que llevamos y que nos apoyemos en un médico especialista o en un nutriólogo certificado.

Referencias:

  1. Della Valle, E. et al. The Mediterranean Diet in the Prevention of Degenerative Chronic Diseases. in Superfood and Functional Food 115–132 (INTECH, 2017). doi:10.5772/67119
  2. Pravst, I. Functional Foods in Europe: A Focus on Health Claims. Sci. Heal. Soc. Asp. Food Ind.165- (2012). doi:10.5772/31057
  3. Boone-Villa, V.D., Obregon-Sanchez, N.H., Del Bosque-Moreni, J. & Aguirre-Joya, J.A. Trends in functional food in noncommunicable diseases. in Handbook of Research on Food Science and Technology, Vol 3 Functional Foods and Nutraceuticals (eds. Mónica Chávez-González, P., Jose Juan Buenrostro-Figueroa, P. & Cristobal N. Aguilar, P.) 3, 1–31 (Apple Academic Press, 2018).
  4. Ben Nasr, C., Ayed, N. & Metche, M. Quantitative determination of the polyphenolic content of pomegranate peel. Zeitschrift f r Leb. und Forsch.203, 374–378 (1996).
  5. Fahey, J. Moringa oleifera: A Review of the Medical Evidence for Its Nutritional, Therapeutic, and Prophylactic Properties. Part 1. Trees life J.1–15 (2005).
  6. Rojas Jiménez, S. et al. Consumo de nutracéuticos, una alternativa en la prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles. Biosalud 14, 91–103 (2016).
  7. Vanduchova, A., Anzenbacher, P. & Anzenbacherova, E. Isothiocyanate from Broccoli, Sulforaphane, and Its Properties.J. Med. Food 22, 121–126 (2018).
  8. Revilla-Monsalve, C. et al. Biotin supplementation reduces plasma triacylglycerol and VLDL in type 2 diabetic patients and in nondiabetic subjects with hypertriglyceridemia. Biomed. Pharmacother.60, 182–5 (2006).
  9. Torres-Torres, N. & Tovar-Palacios, A. La historia del uso de la soya en México, su valor nutricional y su efecto en la salud. Salud Publica Mex.51, 246–254 (2009).
  10. Alba Miraen. Cuerpo alcalino, sencillas recomendaciones para conseguirlo. Nutrición Alcalina (2016). Available at: https://nutricionalcalina.es/claves-conseguir-cuerpo-alcalino/. (Accessed: 15th April 2019)
  11. David Icke. El Cáncer Es Un Hongo y Es Curable. Biblioteca Pleyades (2009). Available at: https://www.bibliotecapleyades.net/salud/salud_defeatcancer31.htm. (Accessed: 15th April 2019)

: Como dijo Hipócrates: Que tu medicina sea tu alimento

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¿Quién dijo que tú alimento sea tu medicamento y que tú medicamento sea tu alimento?

Hipócrates : ‘Que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina’

¿Quién es el autor de la frase Somos lo que comemos?

Somos lo que comemos En 1850, Ludwig Feuerbach, filósofo y antropólogo alemán, escribió ” Somos lo que comemos “. Esta famosa cita está incluida en «Enseñanza de la alimentación» y, últimamente, se ha hecho muy popular con referencias a ella en todos los tratados, libros o artículos sobre la salud física o alimentación de las personas.

  • Esto se debe a que vivimos en una época en la que el culto al físico influye también en la preocupación por “lo que comemos”.
  • Pero, aunque es indiscutible la importancia de la salud física, no es menos cierto que el ser humano tiene otras dimensiones ignoradas por Feuerbach.
  • Por tanto, hay otros “tipos de salud” que no son menos importantes y, a lo mejor, estamos olvidando.

No solo somos lo que comemos, también somos lo que percibimos con todos los sentidos, Somos lo que vemos, lo que oímos, lo que olemos No es lo mismo una persona que haya crecido en un entorno donde observa violencia, que una persona que ve armonía a su alrededor.

  • Ni es la misma persona una que está acostumbrada a oír palabras soeces y vulgares, que otra que habitualmente oye un vocabulario educado y respetuoso.
  • La primera, casi con toda seguridad, acabará hablando de forma soez y vulgar.
  • Incluso nuestro olfato nos influye, ¡cuántas veces hemos experimentado un recuerdo o una emoción al asociar un olor a una experiencia pasada que no nos dejó indiferentes! Todo ello va alimentando nuestra forma de entender el mundo y condiciona nuestra forma de actuar día a día.

En el fondo, van fraguando nuestra personalidad, No solo somos lo que comemos, también somos lo que introducimos en nuestra mente, Se ha dicho que la mente es como una esponja que lo absorbe todo, por tanto, debemos tener cuidado con cómo la alimentamos.

Si le damos alimentos sanos (bondad, honestidad, elegancia, belleza, generosidad, cortesía, respeto, ) seremos un tipo de persona. En cambio, si le damos alimentos tóxicos (violencia, egoísmo, agresividad, falta de respeto, soberbia, pereza, ) seremos otra. Además, influirá la capacidad de raciocinio de cada cual.

No solo somos lo que comemos, también somos fruto de las emociones que experimenta nuestro corazón (Aristóteles concebía al corazón como el órgano rector de nuestras sensaciones y emociones). Las personas que han podido sentir el amor, la amistad, la comprensión, la esperanza o la alegría, serán muy diferentes a las que en su vida ha prevalecido el miedo, la angustia, el dolor, la indiferencia, la soledad o la tristeza.

  • Los surcos que dejan las emociones son determinantes.
  • No solo somos lo que comemos, también somos el fruto de cómo cuidamos nuestra alma,
  • Así, si alimentamos nuestra alma con silencio, fe, oración, perdón, paz o servicio a los demás, seremos diferentes a una persona que nutre su alma de tormentos, oscuridad, sometimiento, estrés, desorientación, mentiras, o falta de esperanza.

En resumen, debemos estar atentos a todo lo que acontece a nuestro alrededor, porque la influencia de todos esos factores va a condicionar nuestra forma de SER, Ello nos condicionará para estar más cerca o más lejos de nuestra felicidad y la de los que nos rodean.

La calidad de vida no solo depende de lo que almorzamos o cenamos, sino de muchos otros factores que, a veces, tendemos a pensar que nos vienen dados. En algunas ocasiones puede que sea así, pero en otras muchas son el fruto de nuestras decisiones. Deberíamos todos utilizar nuestra libertad para modelarnos como personas felices y no dejar esa labor en manos del ruido que fluye continuamente a nuestro alrededor, que también modela y condiciona nuestra forma de vivir la vida.

: Somos lo que comemos

¿Que decía Hipócrates sobre la alimentación?

‘ Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina ‘.

¿Qué es el juramento hipocrático?

Junior Report 14/04/2020 08:54 Actualizado a 14/04/2020 10:14 Los médicos deben formarse durante años, Además de adquirir un sinfín de conocimientos necesarios para tratar a sus pacientes, los futuros profesionales de la salud también deben entender la responsabilidad ética y moral asociada a su trabajo.

  1. Por eso, cuando un estudiante de medicina termina sus estudios debe enfrentarse a un último ritual, casi tan antiguo como la profesión: el día de su graduación, los futuros médicos deben llevar a cabo el juramento hipocrático,
  2. El juramento hipocrático es un texto ético que recoge las obligaciones morales de los médicos para con sus pacientes, con el objetivo de orientarlos en su labor profesional.

Es una tradición que se conserva en muchas universidades del mundo y sirve como rito de iniciación para que los médicos tomen conciencia de su papel a la hora de servir a la sociedad,

¿Cuáles son los cuatro humores de Hipócrates?

Biblioteca del Congreso de la Nación – Conclusiones: la Teoría de los Humores Como dijimos en el último apunte, del cruce de las series de Arcimboldo con los, surge la respuesta que desde épocas muy remotas se ofrecía a la pregunta “¿Qué nos hace diferentes?”.

Ésta, nacida en la antigua Grecia, no había sido rebatida desde entonces, sino que había adquirido nuevas facetas: se trataba de la Teoría de los Humores. Básicamente, la Teoría propone que estamos conformados por cuatro líquidos o humores: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. El predominio de uno de ellos sobre los demás constituye la predisposición hacia un tipo de temperamento: el sanguíneo, el flemático, el colérico y el melancólico, respectivamente.

Conforme transcurrió el tiempo, la Teoría de los Humores no fue reemplazada por otra, sino que se enriqueció. No sólo somos diferentes porque en cada uno de nosotros predomina un porcentaje diferente de cada líquido; además, ese porcentaje cambia según la edad.

Se adjudicó a cada uno de los cuatro líquidos caracteres físicos y, como contraparte, uno de los cuatro Elementos; a los temperamentos surgidos de ellos, cualidades cada vez más complejas, paralelismos con ciertos dioses olímpicos, predominancia en específicos rangos horarios, y cómo no, en determinadas Estaciones.

Así llegamos a Arcimboldo. Ha pensado cada serie en forma autónoma, pero también en forma combinada; sólo así, cada cabeza tiene motivos para mirar hacia donde lo hace. Cada cabeza de la serie de las Estaciones dialoga con otra, de la serie de los Elementos; pero no con cualquiera. Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Cuando llegamos a la Juventud, nuestro carácter cambia y da paso al temperamento Colérico. Predomina la bilis amarilla por encima de los demás humores, volviéndonos irritables y violentos. Dado el carácter de este tipo de bilis, cálido y seco, podemos entender el cruce propuesto por Arcimboldo entre el Verano y el Fuego. Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Con la Madurez, el otoño de nuestra vida, llega un nuevo cambio: nos volvemos melancólicos o atrabiliosos. Somos taciturnos, dados a la reflexión; predomina la tristeza. Ahora entendemos el porqué de la pérdida de la sonrisa que veíamos en las Estaciones anteriores. Distinguiremos las cualidades de la bilis negra: ser fría como el Otoño y seca como la Tierra. Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina La Vejez nos vuelve flemáticos. Somos lentos, apáticos; tal vez por eso la atribución cromática que corresponde a este temperamento; el color blanco carece, justamente, de inclinaciones hacia ningún lado. El frío del Invierno dialoga con la humedad del Agua, denotando las características físicas de la flema, último de los humores. Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Ahora entendemos que, tomando las Estaciones, Arcimboldo habla sobre las Edades del Hombre; y que cruzando las dos series, entendemos más acerca de la Teoría de los Humores. Sobre ésta se apoyó la medicina a través de muchos siglos, hasta buena parte del siglo XVIII.

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¿Qué dicen los médicos sobre los super alimentos?

Nutrición El término de superalimentos consigue reunir millones de búsquedas en Google. Sin embargo, los expertos advierten: este concepto como tal no existe. En realidad, no hay ningún alimento que tenga un efecto milagroso e inmediato sobre nuestra salud. Actualizado a: Viernes, 29 Julio, 2022 00:00:00 Ningún alimento puede compensar una dieta desequilibrada. Los superalimentos están de moda. Las búsquedas en internet de información sobre los mismos se cuentan por millones cada día y la publicación de artículos atribuyéndoles todo tipo de propiedades casi milagrosas es constante.

  • Ante esta situación los expertos advierten de que el concepto de superalimento como tal no existe, que es necesario contar con información veraz y probada para evitar caer en el engaño y que muchas veces productos mucho más económicos y accesibles presentan un perfil nutricional muy similar,
  • Ombucha, kuzu, quinoa, kale, bayas de goji, azúcar de coco, chía, cúrcuma, espirulina, matchason nombres de productos hasta hace unos años bastante desconocidos en nuestra cultura pero que en los últimos tiempos se están asentando con fuerza, vinculado este proceso a un marketing muy activo que los ha situado como productos saludables con propiedades muy beneficiosas para la salud,

Pero, ¿hasta que punto esto es así? Son frecuentes artículos en publicaciones digitales de diverso tipo con titulares muy llamativos e impactantes para atraer rápidamente la atención del lector sobre estos presuntos superalimentos con supuestas propiedades espectaculares y beneficios para la salud en tiempo en récord y sin esfuerzo.

¿Qué significa la afirmación Somos lo que comemos?

Expresiones Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Somos lo que comemos: origen y significado de esta expresión Seguramente habrás escuchado o leído la frase ” Somos lo que comemos “, una expresión muy común que suelen decir sobre todo aquellas personas que están intentando darnos un consejo respecto de nuestra salud.

¿Qué quiere decir la frase eres lo que comes?

ERES LO QUE COMES Que La Comida Sea Tu Alimento Y El Alimento Tu Medicina Eres lo que comes y la comida es un reflejo de quien eres. Tu relación con la comida no es más que la muestra tangible de tu mundo interior. Aprende de tus comidas y comprométete contigo para realizar cambios positivos en tu vida. Existen muchas razones que llevan a una persona a ganar peso, la mayoría están relacionados a la relación que tiene la persona con la comida, es decir las emociones y comportamientos que llevan a una persona a comer de más, comer a deshoras, omitir comidas y sentirse atraída por alimentos de alto contenido calórico o graso.

Si, eres lo que comes, pero ¿te has puesto a pensar en que tal vez esa frase tiene otro significado y que es ahí mismo donde puedes encontrar muchas respuestas para hacer los cambios que necesitas? La comida es un reflejo de quién eres y tu relación con ella no es más que la muestra tangible de tu mundo interior.

Por ejemplo, los estados emocionales de una persona que padece de depresión afectan la forma en que esta come. Muchas personas reportan pérdida del apetito cuando están deprimidas o por el contrario, usan la comida para auto medicarse y “sentirse mejor”, comiendo en cantidades excesivas alimentos con poco beneficio nutricional.

  • En ambos casos la persona tiene una relación que no es sana con la comida y no está haciendo frente a lo que está sintiendo.
  • Generalmente la relación con la comida es un espejo del alma y no es muy diferente de la realidad que vives en otras áreas de tu vida.
  • Si tiendes a carecer de límites para comer, de seguro careces de límites en tus relaciones.

Tiendes a decir mucho que sí y no sabes cuándo ni cómo decir que no aceptando a veces cosas que no quieres. De igual forma te pasa con la comida, comes incluso cuando no tienes hambre. Es importante saber que es lo que comes, cual es la relación con lo que comes y que te otorga o quita el comer como comes, la realidad será otra si verificas esta parte de tu vida para hacer pequeños cambios de hábitos que puedan también reflejarse en tu vida cotidiana, la comida no solo cambia los cuerpos, también cambia los humores, los sentidos y los pensamientos, nada te detiene.

¿Qué quiere decir el hombre es lo que come?

El hombre es lo que come Los diferentes rostros de la fama pueden favorecer a algunos con dilatado y universal prestigio (un premio Nobel, millones de libros vendidos, canciones que todos cantan) o, caprichosamente, pueden hacer que nobles figuras sean recordadas por un par de episodios intrascendentes, a veces vergonzosos.

El general Cambronne figura en las enciclopedias por una palabrota (no le bastaba el apellido) que imagino habrá inspirado a García Márquez para cerrar El coronel no tiene quién le escriba. El general Federico Ponce Vaides, al asumir la Presidencia de Guatemala después del derrocamiento de un olvidable tirano, comenzó su discurso de investidura con: “¡Jamás creí, nunca pensé!” y de él no queda nada más.

El sabio filósofo de las religiones Ludwig Feuerbach ha pasado a la historia por dos hechos: el polémico escrito de Carlos Marx (editado y corregido por Federico Engels) “Tesis sobre Feuerbach”, leído por los marxistas de todo el mundo (sin leer, naturalmente, a Feuerbach) y una frase que podría haber sido feliz, pero que, marcándolo para siempre, no fue tal.

La frase recita: “El hombre es lo que come”. Todo nace de una afición muy cultivada en el área hispánica: el juego de palabras. El retruécano, el calambur, el doble sentido, todo aquello que demuestra ingenio en el uso del lenguaje suele ser apreciado y aplaudido en nuestra cultura. No conozco escritor más dotado para los malabarismos del idioma que Guillermo Cabrera Infante (si por un instante olvidamos a Góngora y Quevedo).

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Divertido, cuenta que al llegar a Bahía, en Brasil, comenzó a inventar calambures con el taxista, el cual lo bautizó “O rei da brincadeira”: “brincadeira” es “juego, broma, chunga” en portugués. En México se practican los “albures”, conversaciones contrapunteadas en las que los interlocutores compiten por ver quién es más sutil en la respuesta.

Podemos atribuir a la clásica admiración hispánica por el ingenio el culto de la agudeza. Célebre la esgrima verbal entre Jacinto Benavente y Ramón del Valle-Inclán: hallándose a punto de cruzar la puerta de un teatro, Benavente exclamó: “Yo no cedo el paso a un maricón”. A lo que Valle-Inclán respondió: “Pues yo sí.

Pase usted”. En fin, de todos conocida es la anécdota quevediana sobre el clavel y la rosa. Prefiero, como muestra de ingenio, la alabanza a la brevedad de Gracián: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno; lo malo, si breve, menos malo”. Aunque mi favorito sigue siendo el calambur del Conde de Villamediana: “diamantes que fueron antes/ de amantes de su mujer”.

  • La anterior digresión se justifica para autorizar la conjetura de que Ludwig Feuerbach habría tenido éxito en plazas hispánicas.
  • La frase “El hombre es lo que come” debe su fortuna a que, en alemán, se trata de un retruécano.
  • En efecto, el verbo ser, en ese idioma, se conjuga en la tercera persona singular como “ist”.

“El hombre es” se dice “Der Menscht ist”. El completamiento de la frase se adorna con un juego de palabras: “lo que come” se dice: “was er isst”. De modo que la frase forma un fácil juego de palabras: “Der Menscht ist, was er isst”. Esa facilidad le costó cara a Feuerbach.

  • Al final de su vida se quejaba del olvido en que había caído, excepto por esa frase (in)feliz.
  • En realidad, el pensamiento de Feuerbach es articulado y complejo.
  • Más le hubiera valido no ceder a la ostentación del ingenio.
  • Sobre todo, porque no era original.
  • En 1842, había sido precedido por Brillat-Savarin, quien había escrito, en la Fisiología del gusto : “Dime lo que comes y te diré quién eres”.

El origen del aforismo del autor de la Esencia del cristianismo se encuentra en una reseña sobre un libro de su alumno Jacob Moleschott. Feuerbach sostiene, para empezar, una tesis brillante y paradójica. A raíz de que la represión política consecuente a las revoluciones europeas de 1842 había golpeado particularmente a los intelectuales, el filósofo alemán hace notar, con fineza, que la persecución no había tocado a los hombres de ciencia.

Gran equivocación de los represores, advierte con ironía, pues los verdaderos revolucionarios son los científicos. Más que cualquier ideólogo, Copérnico fue un devastador subversivo, pues puso en crisis todo el sistema de ideas dominante hasta ese momento. Luego de la revolución copernicana, nadie podía afirmar la centralidad de la Tierra en el Universo, y, por consecuencia, la centralidad del ser humano en la Naturaleza.

Saltaban por los aires certezas religiosas y filosóficas que habían servido para la consolidación del poder y de las clases dominantes. ¿Cómo no darle razón? La argumentación en la que se basa su famosa frase parte de una sólida oposición al pensamiento racionalista que divide al hombre en alma y cuerpo.

Al contrario de lo sustentado por Descartes (“pienso, luego existo”), Feuerbach sostiene la unidad entre alma y cuerpo. Y es la alimentación la que da esa unidad, en un intercambio exquisitamente material. Para filosofar hay que comer, dice socarronamente, porque “sin fósforo, no hay pensamiento”. Anticipando en más de un siglo a la neurociencias, sostiene que el pensamiento reside en el cerebro, no en otra parte, y, por tanto, le confiere sustancia, cuerpo, carnalidad.

Fundamenta su afirmación en la historia de la religiones que, con frecuencia, conectan la sacralidad con la comida. En casi todos los ritos religiosos, afirma, comer y beber constituyen un pasaje central. En el libro del Éxodo, setenta ancianos suben al monte con Moisés, y luego de contemplar a Dios, celebraron comiendo y bebiendo.

Obviamente, no se puede olvidar el rito católico de la comunión: “comed y bebed; esta es mi carne y esta es mi sangre”, dice el Cristo y la misa recuerda el rito simbólico. La hostia se come y ello transforma el espíritu. La frase “el hombre es lo que come” no significa lo que, con fácil vulgaridad, podría interpretarse: que si como carne, como dicen algunos, seré agresivo y potente, mientras si me alimento de solo vegetales seré más adherente a la pureza natural.

Se trata de la materialidad del espíritu y de la espiritualidad de la materia: no hay tal distinción entre cuerpo y alma. Ambos son materia y el alimento tiene aquí una inesperada consagración metafísica: sin él no existe pensamiento, y sin pensamiento, no hay espíritu.

¿Que decía Hipócrates de las enfermedades mentales?

El afirma que la enfermedad mental no tenía un origen divino sino natural, y que el cerebro era el asiento de los placeres, alegrías, risas, dolores, pesares y lágrimas.

¿Quién dijo la frase comer es una necesidad pero comer de forma inteligente es un arte?

Según Alberto Aliaga, endocrino de la Unidad de Obesidad de Quirónsalud Sagrado Corazón-Obemet, ‘comer es una necesidad, pero comer de forma inteligente es un arte’, una afirmación que conviene tener en cuenta precisamente en estas fechas de excesos.

¿Qué significa tomar un medicamento alejado de las comidas?

El HORARIO de la medicación y de las comidas – Habrá que tener en cuenta el horario del medicamento y el horario de las comidas Para un buen cumplimiento del tratamiento tendremos en cuenta el horario del medicamento y el horario de la comida.

A. A veces el médico nos dice: «Esto lo tomará durante la comida». Quiere decir que hay que comer algo. Durante la comida o inmediatamente después de comer, es igual. Esto se hace para evitar molestias de estómago. B. Otras veces el médico nos dice: «Tómelo fuera de las comidas». Quiere decir que tiene que estar el estómago vacío.

Tomaremos los medicamentos una hora antes de comer o dos horas después. Esto se hace para que los alimentos no impidan el paso de los medicamentos a la sangre, ya que entonces no harían tanto efecto.

Si se tiene que tomar el medicamento fuera de la comida siempre lo haremos sólo con agua (comprimidos, cápsulas, gotas, sobres, etc.), nunca con leche o zumos. Hay medicamentos que tienen interacciones con algunos alimentos y bebidas : el alcohol puede hacer aumentar o disminuir la acción de algunos medicamentos.

Es especialmente recomendable no tomar bebidas alcohólicas ni siquiera en cantidades pequeñas, juntamente con medicamentos que puedan reducir la atención y los reflejos (como tranquilizantes, medicamentos contra el mareo, la alergia, algunos del resfriado, etc.) porque se potencian los efectos de ambas sustancias.

Leche y queso pueden hacer que algunos antibióticos pierdan su efecto, por ejemplo, las tetraciclinas.